La lucha de las manteras desalojadas de Plaza San Martín.

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Desde el 7 de junio, la plaza platense en la que todos los días de semana se realiza la feria americana amaneció con un operativo de hasta 600 policías que prohibieron el acceso a las manteras a su lugar de trabajo. Las manteras son mujeres en situación de calle, mujeres con hijos, gente jubilada que no le alcanza para la medicación, gente recibida que no consigue laburo. El desalojo no es más que una política del gobierno de Julio Garro quien viene aplicando a nivel municipal el ajuste neoliberal y patriarcal. Las intenciones serían, por sobre toda necesidad de las trabajadoras, mandarlas a un predio privado en 134 y 80, totalmente alejado del centro de la ciudad, donde tienen que pagar un monotributo que no está a su alcance para poder vender y llevar un plato de comida a sus casas. Les dicen que los primeros seis meses no les van a cobrar pero no les dan nada por escrito. El viernes 14 convocaron a una protesta y hablamos con tres de ellas, organizadas en la Asociación Civil Manteras Plaza San Martín, quienes nos cuentan de su situación y las medidas de lucha que están pensando y llevando a cabo.

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Manteras frente al desalajo por el aparato represivo del Estado.

Nos acercamos a Elisa, de 37 años, con cinco hijas y dos nietas a cargo. Empezó a trabajar como mantera porque con su trabajo de empleada doméstica, el cual tiene hace bastante, no le alcanza. “Tenía otros trabajos iguales, pero con la situación económica la gente también va prescindiendo de esto, de tener una empleada doméstica.” Tiene una hija en la facultad, y no quiere que el día de mañana esté en una plaza como están ellas. “Quiero que tengan un mejor porvenir, por eso estudian”, cuenta.
“No nos dejan trabajar. No pedimos mercadería, nada, solo queremos trabajar dignamente. Aunque sea en una plaza, al trabajar uno es digno, sino te están pisoteando tus derechos: llevar cada una el pan a su casa, un plato de comida. Hay compañeras que no tienen para comer hoy. Hay algunas que no vienen porque no tienen ni para la sube. Yo creo que nos tendrían que escuchar y respetar nuestro trabajo. No estamos robando, solo trabajando.”

-¿Qué medidas de lucha contra este desalojo se plantea desde las manteras?
-Queremos hacer todo pacíficamente. Todas las personas que nos quieran apoyar son bien recibidas. Tenemos una comisión que nos coordina, ellas ponen la cara por todas nosotras. Son todas mujeres. Por eso reprimir acá no sería lo justo: somos mujeres trabajando, no delincuentes.

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Trabajadoras resistiendo en 7 y 51.

Conversamos con una de las coordinadoras, Gladys, de 28 años y con dos hijos:

-Este es mi laburo, en la plaza. Si bien tengo mi esposo que me ayuda trabajando en la construcción, con la situación del país no alcanza. Este es nuestro laburo, hoy lo estamos tratando de defender y viendo la manera de llevar adelante lo que era la feria, que no solo es un sustento para mi sino para todas las chicas que están acá. Hay muchas mujeres en situación de calle, muchas que están solas con sus chicos, con criaturas. Hay hombres que también están con sus hijos, hay gente jubilada que no les alcanza para la medicación, hay gente recibida que no consigue laburo, y así. Yo también estudio y con esto me sustento la facultad, el profesorado de matemática.
El desalojo de la feria partió al medio a más de uno porque es un gran sustento. Yo no tengo otros ingresos, aunque hay algunas chicas que trabajan en casa de familia.

-¿Y qué medidas de lucha están pensando como organización de manteras?
-En un principio manifestarnos siempre de manera pacífica, nunca llegamos ni al choque con la policía ni a cortar calles. La mayoría están con sus criaturas o son gente grande. Nunca elegimos eso, estamos en contra. Ahora estamos viendo si conseguimos un lugar dentro de lo que es el casco urbano para laburar acá en el centro. La gente recorre varios lugares y acá es el epicentro de todo, pasan todos los micros, está bueno. Nos gustaría encontrar una sede, si alguien quiere prestarnos, estamos dispuestas a colaborar con lo que sea, como para poder laburar todas juntas. Estamos averiguando así que veremos a que llegamos. Nos ofrecieron un predio para trasladarnos, 134 y 80, un predio privado. No queremos ir porque no es municipal, la gente de ahí esta pidiendo fortuna para que paguemos y no vamos a poder. Primero nos dijeron que por seis meses no nos cobraban, pero ahora no se sabe, nos dijeron que vayamos y que íbamos viendo. Eso durará dos semanas y después nos pegan una patada, es así.

-Dijiste que representaban a las mujeres, ¿cómo sería eso?
-Nosotras en un principio éramos muy poquitas, éramos 20 y luego fue creciendo. De 20 pasó a 60 en 2015 y de 60 se pasó a 300. Fue creciendo exponencialmente y llego un momento que fue un desastre, entonces entre 10 chicas empezamos a buscar la manera de ordenar y organizarnos. Nos distribuimos los sectores: vos coordinas acá, te fijás que la gente sea ordenada, que la plaza quede limpia, que no se peleen, que se venda solo usado porque si venden cosas nuevas eso es competencia para los negocios y no nos sirve, fue más que nada eso. Hicimos una asociación civil que está legalizada, somos Asociación Civil Manteras Plaza San Martín.

-¿Respecto a las mujeres en situación de calle?
-Las tratamos de ubicar, de ver que tengan un lugar para ir a comer, buscarles otras alternativas además de la plaza. La gente colabora, se acerca, y bueno tratamos de ayudarlos como podamos, porque lo que era el sustento de la plaza se quedaron sin nada.

-¿Ves una conexión entre esas mujeres en situación de calle y las mujeres que están en situación de prostitución en 1 y 63, por ejemplo?
-Yo creo que una cosa lleva a la otra, si acá éramos 30 y ahora somos 600 es porque algo está pasando claramente y no hay un control ni interés por mejorar todo esto. Sin ir más lejos nos quieren llevar a un lugar privado donde solo se lleva plata al bolsillo una sola persona. Si al menos pagáramos impuestos, eso vuelve al pueblo y crece la economía, pero no, es más fácil llevarte a un lugar privado. De crecer no vamos a crecer nunca si se sigue pensando de esa manera.

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Por último entrevistamos a María José:

-Me llamo María José, soy mantera de Plaza San Martín, tengo 44 años. Nosotras hace meses estamos en la plaza pero por decisión del intendente nos quieren mandar a un predio en el cual tenemos que pagar un monotributo social que no está a la altura de muchas manteras, porque lo que vendemos es ropa usada simplemente, lo que pedimos estando acá es que nos devuelvan el espacio. Queremos trabajar, y por la privatización de ese lugar prometió que nos iba a dejar seis meses en el cual no nos dio nada por escrito, estamos en duda, corremos el riesgo de estar quizás un mes y después que nos larguen de vuelta a no poder vender en ningún lado, como con el predio de 66 y 153.

¿Cuándo empezó a trabajar como mantera, tenía algún trabajo y la despidieron?

-Yo hace casi un año, pero hay manteras que hace mucho más que están, hay madres que son gente grande y se quedaron sin empleo… yo quizás hago alguna changa de empleada doméstica pero simplemente eso, que inclusive hoy por hoy cada vez te quieren pagar menos, como está el país en realidad pero esto, mal que mal, a muchas mamás les ayuda para llevar el sachet de leche al chico.

-¿Qué salida ve respecto al desalojo? Salida individual no la hay…

-Personalmente, creo que somos muchas, vemos que ninguna.

-¿Qué medidas de lucha se están pensando para poder volver a trabajar en la plaza?

-Momentáneamente lo hacemos al nivel de protesta pacífica, estando acá y dando a entender que este es nuestro espacio, porque si bien los comerciantes quizá se quejen porque ellos pagan algún monotributo, que está correcto, nosotras no queremos robarles el espacio a ellos, nosotras no pagamos el monotributo primero porque no está a nuestro alcance y segundo porque no vendemos nada nuevo, esta es ropa que nos dan, ropa que dejan los hijos de las mamás, no es algo que nosotras invertimos y después venimos acá a revender. Porque la rebuscamos de una manera como para poder tener un mínimo sustento y por lo menos un plato de comida cada día porque pasa por ahí. Ni siquiera -cuando nos instalamos en la plaza- la comisión que tenemos cobró un peso, es más hizo un lugar lindo porque manteníamos la limpieza de la plaza, porque la gente que estaba cumplía un horario y lo respetaba, como le habíamos dicho a la misma cooperativa del intendente y a todos los que nos… porque en un pasado también intentaron desalojarnos y llegaron a ese acuerdo hasta que se abría ese supuesto predio que como ya se abrió nosotras tenemos que desaparecer de acá, que aparte es un lugar alejado que no a muchos les es fácil llegar. De la boca para afuera hablan todos, en el hecho no hacen nada. Lo único que queremos es recuperar el espacio verde para poder que gente, quizás uno la tironee más que otro, pero sé que hay gente muy necesitada que lo hace y que debe vender su propia ropa para poder darle un plato de comida a sus hijos.

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María José.

Desde RadAr damos todo nuestro apoyo a la lucha de las manteras contra el desalojo y la situación económica que están sufriendo. Entendemos que el ajuste aumenta la feminización de la pobreza, no ya despidiéndolas de trabajos precarizados sino también reprimiéndolas cuando buscan el último recurso que tienen para subsistir, dejándolas en situación de calle y en la hambruna. El Estado más que puestos laborales, a las mujeres nos busca la vulnerabilidad extrema para reclutarnos para la explotación sexual, como hicieron con Johana Ramallo por quien exigimos justicia y el encarcelamiento inmediato de todos los proxenetas y cómplices.

Junto a las manteras también desalojadas de un predio en 66 y 153 están pensando organizar una movilización. Adherimos a toda medida de fuerza que tomen como colectivo, y llamamos a todas las organizaciones sociales a acompañarlas en su pelea.

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Johana Ramallo fue estudiante de la escuela n°24 de Berisso, madre adolescente, trabajadora, hija de Marta Ramallo. Una mujer como cualquiera de nosotras.

Un mes y medio antes de su desaparición, Johana se había separado por segunda vez del padre de su hija, y ambas volvían a la casa de Marta. A la par, el estado desmantelaba la cooperativa “Ellas Hacen” sustento económico de ambas. A la vulnerabilidad sexual, en un sistema que cosifica antes de humanizarnos, se le suma entonces la necesidad económica.

Y fue captada por un sistema ginocida y prostituyente. Un sistema que fue y sigue siendo avalado por la policía, los jueces, el estado, los consumidores.

La noche del 25 de Julio del 2017 Johana se descompensa en la calle, camino a Plaza Matheu, es llevada al hospital de Plaza San Martín, registrada como NN Johana, es internada. Sin embargo, al día siguiente abandona el hospital sin recibir el alta. Al volver al día siguiente le aclara a su madre haber estado en el hospital y ante la pregunta: ha perdido el teléfono.

El último rastro que se tuvo de Johana fue la filmación de una cámara de seguridad de la YPF de 1 y 63 junto a una de sus compañeras, también prostituida.

Desde el primer momento, la búsqueda de Marta por su hija fue imparable: recorrió comisarías, centros de mujeres y hospitales. Radicó la denuncia en Villa Ponzatti a pesar de las burlas. Pero Johana fue buscada como quien busca a una persona extraviada, no como una víctima, desatendiendo absolutamente las cifras de mujeres víctimas día a día, funcionando como una dificultad más en la búsqueda en vez de un pasaje que permita posible el encuentro de las mujeres que perdemos en manos del delito de trata. Jamás se profundizó en las pruebas obtenidas ni valoraron los datos y pistas ni de Marta ni de nadie. Se ordenaron rastrillajes sin informar a la familia de Johana, y si bien también implicaron huellas y datos, tampoco fueron investigados los varones asociados. Tras cuatro meses, su causa pasó entonces al ámbito federal y se comenzó a investigar como desaparición forzada, y sólo luego de la solicitud del PROTEX se llamó a declarar a compañeras de Johana, se rastreó el celular y se entrevistó a Marta. Sin embargo el primer hallazgo sucedió recién en Mayo del 2018 cuando una mujer que había estado cautiva (y escapado) de la unidad de Melchor Romero declaró que Johana había estado encerrada junto a otras diez mujeres con el fin de ser explotadas sexualmente, todo esto con conocimiento de la implicancia de veinte guardias y comisarios, y las descripciones del auto que entraba y salía con mujeres. El allanamiento tuvo una tardanza de seis horas, y no entraron a los sótanos.

Así, la búsqueda nunca tuvo una línea concreta más que la que la que el estado permitió desde un principio.

Hace 365 días se comenzó a borrar el “devuelvan a Johana”: El 30 de abril del 2019, con un cuerpo de mujer encontrado en Berisso. Y recién, tras la imposición de secreto de sumario para silenciar a la familia y al sector militante, recién, en Mayo, con la confirmación del ADN, se pudo volver a movilizar, esta vez exigiendo justicia y memoria por Johana Ramallo.

Nunca apuntaron a los proxenetas ni a las redes de prostitución de público conocimiento en la ciudad: se lavaron las manos, nos dejaron dando vueltas cuidándose entre sí. El estado jamás buscó a Johana con vida. Incluso un sector amplio del feminismo estaba más preocupado de cuidar la fantasiosa y viril idea de una prostitución deseada y libre, antes que poner los puntos y exigir el fin a la explotación sexual que se llevó a Johana y a miles de otras mujeres día a día. Dentro de esas limitaciones, los debates no alcanzan, pues como bien dijo Andrea Dworkin: “Si quieren seguir pensando que esto es un tema a debatir en lugar de una emergencia a actuar, quiero decirte cuántas mujeres morirán en el transcurso de ese debate que te gustaría tener”.

A 365 días de haber encontrado lo que el terrorismo sexual nos dejó de una mujer:

EXIGIMOS LA INVESTIGACIÓN DE LAS REDES DE PROSTITUCIÓN DE LA ZONA ROJA PLATENSE, QUE SE RETOMEN LAS LÍNEAS DE INVESTIGACION. QUE SE INDEMNICE A LA FAMILIA DE JOHANA RAMALLO. QUE SE PENALICE EL PROXENETISMO Y LOS VARONES CONSUMIDORES Y PROSTITUIDORES.

MEMORIA Y JUSTICIA POR JOHANA

Belén Noir, Nacha Prado B. – RADAR – La Plata
Imagen. Aldana Maidana – RADAR – Zona Sur

 

 

Día Internacional de la Visibilidad Lésbica

Hoy, en el Dia Internacional de la Visibilidad Lésbica, recordamos quiénes somos y que toda lesbiana es política.

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En este mundo, creado por y para los hombres, se nos ha enseñado a competir entre nosotras desde que somos pequeñas basándonos en estereotipos que fueron condicionados por ellos, donde nuestra principal afición debe ser conseguir su validación, y aquellas que se destaquen en ésta tarea serán quienes reciban el aplauso que tanto nos obligaron a desear. Así, las mujeres que no sigan la norma siempre serán castigadas; sea con violaciones correctivas, abusos y el mismo peso de la heterosexualidad obligatoria que cae sobre nosotras por parte de instituciones viriles como la iglesia, la maternidad y la familia. Se nos ha enseñado a amar a nuestros opresores.

Las lesbianas, por otro lado pero en la misma acera, somos mujeres que elegimos sexual y/o afectivamente a otras mujeres mientras rechazamos esos vinculos con varones. Nosotras al no amar ni relacionarnos sexualmente con ellos, prescindimos del punto neurálgico del sistema patriarcal, en consecuencia somos violentadas, humilladas, reprimidas; hostigadas históricamente. Ser lesbiana en definitiva, no es un dato menor debido a que en ese contexto el lesbianismo se vuelve disruptivo y revolucionario, y por ello es que politizamos nuestra sexualidad.

Nos han nombrado como desviadas, resentidas, como aquellas que todavía “no habían conocido al hombre indicado”. Han querido descalificarnos de incontables maneras porque no cabía la posibilidad de pensar que una mujer decidiera rechazar al varón (nuestro opresor, quién estaba destinado a tomar, cual objeto, una esposa) por otra mujer (una igual, una compañera situada en la misma e inferior casta sexual).

Siempre han luchado para eliminar tales conceptos y sabemos que no necesitamos de un varón para ser “corregidas”. Simplemente elegimos otras mujeres y no hay nada erróneo con eso. Como lesbianas decidimos reafirmar nuestro amor en una tierra de varones y hacerlo político, pues revelarnos contra su autoridad siempre será algo revolucionario; decidimos tomar la mano de quién entiende nuestro dolor de ser mujer y quien nos enseñaron a odiar; y decidimos alzar la voz por aquellas que fueron violentadas producto de esto. ​

“Para mí, ser lesbiana significa tres cosas.(…) Primero, significa que amo, atesoro y respeto a las mujeres en mi mente, corazón y alma. Este amor por las mujeres es la tierra en la que se enraíza mi vida. Es la tierra de la vida que tenemos en común. Mi vida crece desde esa tierra. En cualquiera otra, yo moriría. De cualquier forma en que soy fuerte, soy fuerte gracias al poder y la pasión de este cariñoso amor.(…)” ​ ​ [Entregado en una manifestación por la Semana del Orgullo Lésbico, en Central Park, Nueva York. 28 de Junio, 1975].

Hoy en día, lesbianismo es el punto blanco del posmodernismo y la teoría queer, nueva misoginia: nos etiquetan de transfóbicas y nadie lo refuta porque se argumenta en nombre de la diversidad. ¿Cómo es posible tanta misoginia y lesbofobia? ¿Por qué, constantemente, quieren que nos odiemos a nosotras mismas mientras pensamos que hay algo malo con querer sólo mujeres? Este discurso liberal no se diferencia, para nada, con el prejuicio de que somos desviadas que necesitan de los hombres; porque, de todas formas, la misoginia es tal que siguen sin aceptarnos. Lo único que han conseguido estos discursos donde reina la necesidad de un “varón” o un “pene femenino” son miles de mujeres humilladas y abusada por creer que hay algo defectuoso en ellas.

En nombre de nuestras antecesoras, no podemos permitir que las lesbianas sigan siendo lastimadas. Nos han borrado históricamente y lo están volviendo a hacer porque las lesbianas le damos la espalda a la heterosexualidad obligatoria, decidimos relacionarnos bajo una “hermandad sana y electiva”; no vemos a una compañera como nuestra posible competencia. El lesbianismo en sí, es un arma revolucionaria donde no vamos a satisfacer las demandas y las necesidades del opresor —que nos utiliza como el inferior que debe honrarlos y obedecerlos en el nombre del amor— planteándose en la heterosexualidad obligatoria. Politizar nuestra orientación sexual supera las relaciones jerarquizadas que nos ofrece el patriarcado a través del amor romántico y la heterosexualidad, junto con otras instituciones.
Se establece una relación entre oprimidas donde nace la necesidad de una relación de iguales, la cual no se puede dar de ninguna otra forma en relaciones con hombres, por lo tanto, el lesbianismo político ofrece la posibilidad de relacionarnos de manera sanas, distintas con quiénes son nuestras iguales, sin necesidad de los mandatos masculinos ni heterosexuales que nos han otorgado los varones a lo largo de nuestras relaciones sexuales y afectivas. Tal es así que nosotras no alabamos el cuento de que “la orientación sexual se elige”, sino la idea de habitar de una manera contraria a la que nos enseñaron las relaciones con nuestras pares: las mujeres.

Finalmente, la práctica del separatismo, junto con la de analizar la heterosexualidad obligatoria como régimen político que nos condena hace milenios, también rige en este lesbianismo político donde no solo nos basamos en relaciones sexo-afectivas entre mujeres. Este es un pilar fundamental sobre el cual pararnos para desestabilizar al sistema y sus instituciones. No podríamos comprenderlo sin entender la heterosexualidad como uno de los hilos que maneja el patriarcado, donde se nos ha impuesto amar al opresor y trabajar por y para ellos.
Por eso, las invitamos a todas a que reflexionen sobre la heterosexualidad obligatoria como institución y el lesbianismo político como practica para su desestabilización.

 

Lucia, Trinidad, Yazmin, Agustina A., Agustina A., Sofía y Nacha.

Compartimos: “Declaración Abolicionista ante la emergencia social de las mujeres, travestis y trans prostituidas.”

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Declaración Abolicionista ante la emergencia social de las mujeres, travestis y trans prostituidas.
Carta Abierta a las autoridades nacionales y provinciales:
Ante la situación de emergencia planteada por la declaración de pandemia del COVID-19 (coronavirus), resulta imprescindible que, entre las medidas de prevención, se tengan especialmente en cuenta a las olvidadas de siempre: las mujeres, así como travestis y trans en situación de prostitución, y las sobrevivientes de prostitución y trata, asegurando recursos económicos, alimentarios, habitacionales, sanitarios y sociales, suficientes y adecuados. Ello implica, entre otras cosas, que el Estado realice transferencias de ingresos a su favor, como subsidios económicos equivalentes al valor de la canasta familiar, así como los relacionados con la vivienda y la atención de niñas/os, ancianas/os y demás personas a cargo, etc. Que, asimismo el Estado proteja en forma efectiva a niñas, niños y adolescentes en situación de explotación sexual, haciendo cesar de manera inmediata dicha explotación, de conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño y la legislación nacional.
Junto a ello, es preciso hacer efectivo el cumplimiento de la ley 12.331 y disponer el cierre de los prostíbulos, bajo sus diversas denominaciones.
Es urgente paliar su situación de extrema vulnerabilización, ya que la emergencia las encuentra sin los medios económicos necesarios para su supervivencia y la de sus hijas e hijos, y, en la mayor parte de los casos, explotadas por proxenetas y abusadas por los prostituidores (“clientes”) con un alto riesgo de contagio.
Las medidas de prevención y protección que se adopten no deben separar a las madres de sus hijas e hijos y las migrantes deben tener la posibilidad de permanecer en el país y, en su caso, regularizar su situación migratoria, en los mismos términos que establece la ley contra la trata de personas y explotación (ley 26.364, con la modificación de la ley 26.842) en su artículo 6, así como el Decreto Reglamentario 111/2015. Una norma similar debe extenderse a todas las personas prostituidas, y no sólo a las comprendidas en calidad de víctimas de los delitos contemplados por la legislación señalada.

Atentamente

Firman
Margarita Inés Belloti; Marta Fontenla; Katherine Trinidad Ivaszkow Marquez; Selene Aylen Rodriguez Mallon; Zoila Paredes; Graciela Tejero Coni; Valeria Salum; Tamara Kimei Borello; Marcela Bosch; Claudia Vico; Elsa San Martin; Cristina Heredia; Monica Molina; Gabriela B. Marchi; Maira Lucia Haunau; Elsa Cola Arena; M. Cristina Hanuch; Noelia Garabito; Walter Mardones; Silvia Ester Garcia; Silvina Padin; Estrella Pichaud; Mirta Pacin; Claudia A. Bani; Estela A. Sarno; Sonia Sanchez; Cecilia Galasse; Diana Coppola; Gabriela Mateo; Carmen Alicia Basso; Mónica Oppezi; Vilma Campos; Ana Laura García Presas; Jessica López Márquez; Camila Belén González; Ana Luna Salum; Alicia Justa Pizarro; Aldana Noelia Maidana; Margarita Gisel Vega; Victoria Romero; Sofía Inés Szysz; Sibila Camps; Monserrat Guenchual; Pilar Vendrell; Marta Krawczuk; Claudia Cozzi; Silvia Dasso; Adriana Longoni; Nilda Masci; Ignacia Isabel Prado Belmar; Denise Touyaa; Marina Agüera; Viviana Maidana; Andrea Susana Moulia; Julieta Vallejos; Gabriela Prieto; Araceli Ledesma; Juliana Marino; Eladia Lia Luján Visco; Clara Ailen Etchegaray; María Eugenia del Río; Silvina Calveyra; Silvina Sierra; Analía Sterli; Adriana García; Norma Chiapparrone; Norma Cabrera; María Angélica Arce Ricciardi; Jimena Benítez Miranda; Lola Maitena Acevedo Melgarejo; Maylen Lara Fudim; Nidia Kreig; Carola Caride; Andrea Barriga; Luci Renella; Blanca Rizzo; Carolina Belén Nogueira; Claudia Mariangeli; María Carolina Caride; María Victoria Pereyra Rozas; Raquel Elena Disenfeld; Margarita Meira; Claudia Beatriz Chiconi; Lola Fleider; Mónica Ahnberg; María Zerbino; Liliana Azaraf; Petra Lorena Mireno; Claudia Mariangeli; Eugenia Caballero; Celeste Agustina López; Analía Verónica Entizne; Laura Viviana Zoraya Mata; Débora Vigna; Marcela DAngelo; Miriam Vázquez; Milagros Panta; Daniela Marta Calleja; Jessica Chazarreta; Flor Casella Calvo; Mariela Cáceres; María Alejandra Caiazza; Claudia Michelena; Carla Adriana Echániz; María Laura Espíndola; Yazmin Esquivel; Rafaela Larghi; Fausta Barboza; Oriana Coronel; Agustina Ayelén Algarañaz; Bárbara Pérez; Karen Fresnes; Ámbar Torriani; Lara Fiterman; Victoria Zimmer; Ornella Steffanazzi; Sofía Seijo; Marcela Cano; Milagros González; Florencia Lezcano; Lucia Marsó; Lidia Olga Pedrosa; Paula Giavedoni; Oscar Funes; Melina Fernández; Yunuen Díaz; Paté Palero; Sandra Chaher; Marta César; Lucia Anabela D’Alessio; Julieta Benyik; Domingo Richter; Daniela Cabrera; Mónica Morales; Heliana Vera; Mariana Anunziato; Jennifer Gabriela Aranda; Martina Alexia Duarte; Stella Maris Saraiva; Marcela Gabioud; Cintia Alcaraz; Rita Souble; Nerea Regina Monte; Anabela Abram; Beatriz Rivello; María Marta de Giuli; Olivera Silvia; Cristina Ruiz; Lorena Aguirre; Verónica Pontecorvo; Evelyn Monzón; Luciana Mariela Gómez; Camila Della Torre; Sandra Fossati; Laura Paulina Sergeichuk; Raquel Blanco; Mercedes Laura García; Luján Fischer Herlein; Cecilia Constantino; Ángeles Noguera; Verónica Mac Lennan; Claudia Arias; Ana María Porro; Carmen Capdevila; Elda Munch; María Ríos; Bárbara Sara Mendez Newbery; Roxana Ciuro; Marcela López García; Claudia Krist; Miriam Inés Arrube; Florencia Ramondetta; Marta Cantoni; Claudia Arias; Ana María Porro; Cristina Monica; Lucía Sofía García; Carolina Mariel Scetti; Camila Rocío Sanz; Carolina Vilfan; Brisa Delfina Mendoza; Candela Rocío Aguirre; Lucía De Mateo; Celeste Mariel Cabrera; Macarena Marquez; Candela Araujo; Cecilia Coronel; Aldana Coronel; Camila Villaverde; Clara Zadro; Florencia Ramirez; Belén Prete; Agustina Algarbe; Lihuén Ocampos; Evelyn Laudani; Azul Mazzeo Fernandez; Julia Alvarez; Noelia Alonso; Giuliana Larghi; Roxana Grinberg; Florencia Lezcano; Lucía Marsó; Julieta Aguero; Aldana Rolando; Emilia Di Liscia; Cristina Monica Casey; Lara Lemos; Belen Mariángeles Sellés; Nicole Cukier; Daniela Mizrahi; Leila Vilcovsky; Ariana Orsingher; Maria Alejandra Paulucci; Silvina Andrea Kelhoffer; Luciana Cabrera; Marta Ungaro; Griselda Fernandez; Angela Constanza Siragusa; Camila Fresco; Valentina Mantel; Lourdes Zalazar; Lucia Miño; Andrea Benitez; Dana Cecilia Madera; Galdos Maria de la Paz; Belén Noir; Malena López; Alma Martìnez Barbieri; Violeta González; Maria Roxana Vega; Anahí Vostrouski; Valeria Berta Regner; Delia Añón Suárez; Julieta Añazco; María Julia Constant; Olga Morales; Susana Grau; Dana Repka; Gabriela Prieto; Araceli Ledesma; Lila Meregalli; Milagros Rivera; Agustina María Cifuentes; Lucia Herrera; Nina Isabel Brugo Marco; Maria del Carmen Darriba; Maria Cristina San Martin; Cristina Delgado; Ana Maria Parnas; Maria Alejandra Corti; Claudia Candelmi; Nora de los Santos; Mirta Fiorucci; Martina Montoya; Maria Luz Moron; Viviana Claudia Scaliza; Sofia Grinberg; Daniela Vizgarra; Luxx Marina; Agostina Debernardis; Romina Guadagnini; Ana Sagales; Elizabet Salazar; Maria Jose Binetti; Jennifer Gabriela Aranda; Martina Alexia Duarte;

ATEM 25 de noviembre; RadAr; Centro de Escucha y Resiliencia Popular CERP; Movimiento Popular Feminista; Campaña Autogestiva contra el Abuso Sexual en la Infancia; Red de Alerta de Entre Ríos; Espacio Alternativo Arte Itinerante; Taller Permanente de la Mujer; Madres Víctimas de Trata; Organización Feminista Guapabanda Gral Pico (La Pampa); Artistas contra la Trata y las Violencias; Frente Disidencias en Lucha (zona norte); Colectiva Feminista Las Azucenas (La Plata); Multisectorial de Mujeres de Salta; Belabanda Tamboras Junín; Red Abolicionista Susi Betker; Banda Tambora Feminista Somos las Nietas (Santa Rosa, La Pampa); Mujeres en Devenir; Colectiva Lesbiana (zona norte); RATT Argentina; Feministas Humanistas Abolicionistas Nacional; Feministas Abolicionistas de La Pampa; Asamblea Abolicionista La Plata; Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social; Accion Popular Olga Marquez de Aredez en defensa de los DDHH; Apostasía de Genero en America Latina; Mujeres Abolicionistas del Patriarcado; Campaña Abolicionista “Ni una Mujer más Víctima de las redes de Prostitución”;

Para más adhesiones individuales, mandar un email a pycabolicionista2020@gmail.com con nombre y apellido completo + DNI.
Para adhesiones de agrupaciones, orgas, ONG’s y demás, mandar un email a pycabolicionista2020@gmail.com con nombre completo de la organización y nombre, apellido y DNI del responsable por la orga.

Día de la Visibilidad Lésbica

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Lesbianismo
¿qué fue y qué es? Institución gestada en mujeres, de mujeres y para mujeres, desafía la complementariedad heterosexual y el rol, construyendo un amor entre cuerpos espejados. Decir lesbiana se vuelve político; en un contexto neo-liberal, posmoderno y misógino, sigue siendo aquella palabra cuyo límite y extensión significa en sí mismo un insulto a quienes dominan. Se desprende de la realidad que nos imponen. Desde una mirada lesbofeminista se ataca la raíz de la opresión, se desestabiliza la supremacía masculina y se construye desde la igualdad; la igualdad es por consecuencia característica originaria y única del lesbianismo incomparable a otros órdenes de relaciones. 

Resulta una forma de vida y voluntariamente o no, una bandera de resistencia que se levantó y levanta en el nombre de aquellas que el sistema aísla, reprime y condena por ser mujeres y vivir lesbianas: Higui, Mariana, Pepa, Marcela, Sofía, Yesica. Todas estas mujeres son víctimas de un sistema misógino que no soporta que las mujeres rechacen la heterosexualidad obligatoria

Hoy se conmemora la fecha de la visibilidad lésbica por el asesinato, hace diez años, de Natalia “Pepa” Gaitán, mujer lesbiana asesinada por el padrastro de su novia, Daniel Torres, convirtiendo este asesinato en un claro crimen de lesbo-odio (aunque para la Justicia de Córdoba no fue así). Daniel recibió la pena de 14 años en prisión por homicidio simple agravado, y en marzo del 2019 salió en libertad.
El 16 de octubre de 2016, Eva Analía de Jesús “Higui” fue acosada y violentada con intenciones de violación correctiva por una patota de varones que la había hostigado anteriormente por lesbiana. Higui se defendió con un cuchillo y mató a uno de los nueve varones. Uno de ellos la denunció, e Higui fue presa hasta junio del 2017, cuando la cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó la excarcelación extraordinaria. Higui se defendió de sus agresores, y terminó presa: como la gran mayoría de las mujeres violentadas que pueden defenderse.
Hace 2 años y 5 meses, también tuvimos el caso de Mariana Gomez, quien actualmente está cumpliendo la prisión en suspenso de un año por defenderse de varones policías quienes forcejearon para llevársela detenida por “prender un cigarrillo”, aunque sabemos que en ese momento estaba besándose con su esposa; otro claro caso de ataque lesbo-odiante perpetuado por el Estado. Sabemos también que su esposa, Rocio Girat intentó defenderla preguntando el motivo de la detención y los policías pidieron que “su amiga se aleje”; cuando Rocio comentó que era su esposa, le pidieron un certificado de estado civil. La justificación que se utilizó en el fallo para otorgar la prisión a Mariana fue que este última ejecutó agresión a la autoridad.

Los nombres siguen sumando en un sistema ginocida, y acá estamos nosotras, nombrandolas, levantado la bandera del lesbianismo como rechazo a la institución patriarcal que nos silencia, resistiendo por ellas y por todas las compañeras lesbianas que este sistema nos quitó.

Estábamos construyendo un nuevo universo feminista. A partir de la autoconsciencia, en un ambiente de gran optimismo, redefinimos el lesbianismo como una saludable elección para las mujeres, basada en la autoestima, el amor por otras mujeres y el rechazo de la opresión masculina. Toda mujer podía ser lesbiana.
Sheila Jeffreys, La Herejía Lesbiana; 1993.

Separación de las lesbianas del movimiento GBTTIQ+

Las mujeres lesbianas de RadAr (Feministas Radicales de Argentina) volvemos a repudiar al movimiento GBTTIQ por neoliberal y misogino, el cual teñido de un supuesto progresismo se relaciona con el lobby proxeneta de Ammar y con los grandes negocios de explotacion reproductiva hacia las mujeres pobres.
Como feministas radicales politizamos nuestra sexualidad, eso implica entender que no nos sentimos mujeres, somos mujeres porque el patriarcado nos hizo mujeres. Sabiendo esto, no podemos concebir la idea que existan lesbianas “no mujeres” (para más info, ver la nota https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/13/soy-lesbiana-no-mujer-por-que-algunas-lesbianas-no-se-consideran-mujeres/). Las mujeres lesbianas sufrimos opresion por ser mujeres y oponernos a la heterosexualidad obligatoria, el lesbianismo contiene un potencial politico revolucionario que no esta presente en el movimiento de Gays, Trans y Travestis. Las mujeres que nos relacionamos sexoafectivamente con otras mujeres siempre fuimos invisibilizadas, y actualmente la palabra lesbianismo se hace cada vez mas presente pero diferenciada de “mujeres”, vemos que el queerismo afirma que “las lesbianas no son mujeres”. Cabe destacar que el movimiento lesbico surgió dentro del feminismo, no dentro del movimiento gay, emergio por la emancipacion de las mujeres, no por la “liberacion sexual”. Todo esto queda invisibilizado al hablar de “identidades lesbicas” y dentro de ellas hacer referencia a “lesbianas masculinas” “lesbianas no binaries” “lesbianas femeninas” apoyandose en estereotipos que el feminismo desde sus comienzos quiso romper. Las lesbianas, al ser mujeres, son sexualizadas y a lo largo de los años los varones las han cosificado y reducido a una fantasia para su consumo, como en la pornografia, otra institución patriarcal. Esta cosificacion es producto de nuestra opresion, por esto es que nuestra lucha es de las mujeres y no podemos reducir el ser lesbiana a lo mismo que plantea el movimiendo GBTTIQ+.
El lesbianismo se rige por el separatismo, es decir, no brindarle servicios ni sexuales ni emocionales a nuestros opresores; esto es lo que ataca la raiz y le molesta al opresor.
Declarar que “si ser mujer es producir y cuidar a los varones entonces, no soy mujer”, es definir a las mujeres con un tinte claramente misogino y patriarcal. No podemos reproducir la idea que dejar de denominarnos mujeres nos despoja de la opresion mencionada anteriormente. Debemos entender la realidad material que conlleva ser mujer. Creemos que en este momento se hace necesario recordar lo dicho por Simone de Beauvoir: “el opresor no seria tan fuerte si no tuviera complices entre sus oprimidos”, haciendo referencia a como el opresor ha logrado meterse en la lucha de las mujeres disfradazo de la inclusion a todes. El verdadero orgullo lésbico va a estar siempre en el feminismo radical.

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Respecto a las subconsignas de la marcha del orgullo de 2019:

“El BDSM y las prácticas sexuales alternativas no son violencia. Basta de prejuicios.”

No es casualidad que en una cultura totalmente patriarcal y pedófila, en las relaciones de BDSM sean en su mayoría las mujeres las que son golpeadas, humilladas, torturadas o que interpretan el papel de niñas. Como feministas radicales nos contraponemos a las dinámicas de poder que camuflan la violencia de género y que reproducen los roles patriarcales en el ámbito sexual privado. Cuestionamos la posibilidad de un consentimiento real en el contexto en el que se dan ya que nos vemos inevitablemente influenciadas por nuestra socialización a la hora de tomar decisiones. La violencia ejercida durante el sexo también es violencia.

“Por los derechos sociales y laborales de lxs trabajadorxs sexuales.”
“Reforma de la ley de trata que criminaliza el trabajo sexual.”

Como mujeres lesbianas y feministas rechazamos las consignas proxenetas incluidas en la marcha del orgullo de Buenos Aires referentes a la modificación de la ley de trata y la exigencia de supuestos derechos laborales para quienes se encuentran en situación de prostitución. Ante esto, repetimos que la ley de trata no se toca: el intento de modificar la ley que salvaguarda a las victimas de explotación sexual para legalizar esa misma explotación es una clara movida neoliberal, misogina y antifeminista, que escudandose en el progreso busca legalizar nuestra violación y explotación sexual, en un acto del más burdo conservadurismo patriarcal. La prostitución no es trabajo, sino vulneración de derechos y la restitución de éstos, así como de la dignidad de las personas en prostitución se encuentran en el abolicionismo. Como lesbianas nos desligamos de este movimiento patriarcal que, defendiendo privilegios masculinos y el acceso impune de los hombres a nuestros cuerpos, termina avalando nuestra opresión y no cuestiona sino que cementa la heterosexualidad como regimen de control sobre nosotras.
Desde RadAr, rechazamos las consignas usadas en la marcha del orgullo del 2 de noviembre del 2019 y la invisibilizacion del origen de nuestra opresión. Las lesbianas somos mujeres, las lesbianas tenemos vulva y las lesbianas amamos a otras mujeres.

¡ABORTO LEGAL YA!
¡NO A LA MODIFICACIÓN DE LA LEY DE TRATA!
¡POLITICAS PÚBLICAS PARA MUJERES EN SITUACIÓN DE TRATA CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL Y MUJERES EN SITUACIÓN DE PROSTITUCIÓN!
¡RECHAZAMOS LA PRESENCIA DE AMMAR EN LAS ESCUELAS!
¡SEPARACIÓN DE LAS LESBIANAS DEL MOVIMIENTO GBTTIQ+!
¡HABLAR DE NUESTRA ANATOMIA NO ES TRANSFOBIA!

La defensa de Nahir Galarza está apelando el fallo que la condenó a cadena perpetua.

Hoy miércoles 3 a las 17 hrs, en la Cámara de Casación Penal de Concordia se va a decidir si ratificar o no la sentencia contra Nahir que fue dictada hace exactamente un año. La defensa cuestiona que el tribunal no encuadró el hecho dentro de la ley de violencia de género y la poca relevancia que los jueces le dieron a la violencia física y psicológica ejercida por Pastorizzo.

Nahir

Nahir Galarza fue condenada por -inconscientemente- haberse defendido de su abusador. Creemos en su testimonio porque conocemos los mecanismos de manipulación de los varones en las relaciones heterosexuales y el estigma que sufrimos cuando lo denunciamos. Además, consideramos que esta sentencia no mantiene la coherencia cuando, por ejemplo, desacredita las voces de las mujeres que defienden a Nahir pero consideran válidos los testimonios de los amigos de Fernando, y niega que Galarza haya sido víctima porque tenía una relación “abierta” mientras a la vez es condenada por el vínculo. El objetivo fue fijado desde un principio, la condena a Nahir sin escuchar su versión. Fue hacer pasar a Nahir como la mujer narcisista que mató a un pobre chico, a Uno Menos (como denunciaban en las marchas por Fernando), un chivo expiatorio contra quien desatar la misoginia más asquerosa, como la difusión de un video pornográfico grabado por Pastorizzo sin su consentimiento; se vio por parte de los medios de comunicación tanto como en la Justicia. Fue una reacción masculinista contra el movimiento feminista, el cual por miedo al rechazo de quedar como “demasiado radical” o “poco igualitario” no quiso cuestionar más que el hecho de que a los femicidas no los condenan tan rápido y luego le dió la espalda. Por todo eso, es importante conocer los hechos; hicimos un resumen de su testimonio para que sea más accesible:

 

Nahir a Fernando lo conoce dos meses después de su fiesta de 15, empezaron a hablar muy de vez en cuando, y medio año después en un boliche estaba buscando a sus amigas y se lo cruza, él supuestamente la ayudaba a buscarlas pero le dice de salir afuera, se saca una foto con ella y la sube a Instagram. Se empezó a hablar más seguido con él y salía con otros chicos porque no había nada monogámico y él la insultó por eso, le insistió en seguir viendose y por la presión ella cedió un tiempo más. En un momento no le quiso hablar más porque la novia le seguía hablando a ella y él volvía a insistir, le respondía que no quería y terminó cediendo nuevamente durante un año donde se veían a la noche y en esa se pone cada ves más agresivo, estaba empezando a drogarse, Nahir decide alejarse y lo bloqueaba porque no le gustaban todas sus actitudes. Él la llamaba todos los días al punto que ella no podía usar el celular porque siempre había una llamada en la pantalla. Él hasta se le aparecía en la casa por el nivel de acoso y ella a veces se sentía mal por no contestarle y cuando lo hacía él la agredía, ella le cortaba y al rato la volvía a llamar, le pedía perdón diciéndole que ella tenía la culpa de su comportamiento y juraba no volver a hacerlo más. Se largaba a llorar para hacerla sentir culpable.
Teniendo 16 años Nahir salió a un 15 con una amiga que tenía en común amigos con Fernando, con quienes se encuentran luego, Fernando estaba en un boliche cercano y media hora después de que su amiga se va los tipos dicen de acompañarla a la casa, la llevan para el lado del boliche agarrándola de los brazos, él los ve, ellos la sueltan y Fernando corre hacia ella y la agarra de los brazos sacudiéndola y tratándola de puta, uno de ellos lo separa.
No había ninguna relación, sólo lo veía a la noche para tener sexo, declara, cosa que también hacía con otros varones. Punto importante porque se la condenó agravado por vínculo.
Cuando ella no quería tener relaciones a él poco le importaba y la obligaba igual, le lastimaba los genitales y al otro día se lo decía y él lo único que respondía era si se iba a ver con otro tipo. Ella se lo negaba para que no la violente más. Fernando llegaba hasta a tirar cosas, empujarla, le gritaba.
Al viaje de Brasil el cual se nombró también para buscar darle nombre de relación lo llevó porque no consiguió a otra persona, lo llevó como un amigo, en un momento donde ella creía las cosas estaban mejor.
Con un solo chico, Rafael, sintió que tuvo una relación con un trato respetuoso y ahí hizo la diferencia con Fernando, porque estaba acostumbrada a los insultos y a los acosos, cosa que no quería contar por miedo a que le digan que se estaba haciendo la víctima.
En 2017 empezó a verlo menos, sólo los fines de semana a la madrugada, ya en esa etapa a él le molestaba si tenía el celular, que saliera, que viaje a Buenos Aires, todo el tiempo le preguntaba qué estaba haciendo. En sus vacaciones estaba con su prima que no veía seguido y todos los días hacían algo diferente pero para Fernando ella estaba con otros varones.
Un finde antes del 18 de diciembre él sale de un boliche y estando ebrio la empezó a sacudir de los brazos, mientras más se iba acordando de las cosas se ponía peor, y en un momento la arrastra por el piso, y como su pierna rozaba el cordón de la vereda le quedó una quemadura, la piel como en carne viva.
Otro día tipo 6am salió de un boliche y estaba con un chico y Fernando le pregunta dónde está, le dice que en su casa y él se da cuenta que no es así, le dice que es una mentirosa, cuando la ve en la calle la empuja contra la pared, del golpe casi pierde el conocimiento y le dejó un moretón en la espalda.
Hubieron situaciones donde nuevamente la violenta y personas se le acercan para bardearlo por lo que estaba haciendo, ella les decía que no pasaba nada y se volvía a la casa mientras Fernando atrás o por mensaje diciéndole que por su culpa casi le pegan.
En Nochebuena, en la previa, una amiga le ve la lastimadura y le cuenta lo que pasaba, se acercan dos amigas más y también les cuenta. Van al boliche Bikini y ella después de estar un rato con sus amigas se va con Rafael, Fernando los ve pero no dice nada. Después de estar con Rafael va a buscar a las amigas y ahí se cruza a Fernando quien la agarra de los brazos y del cuello, le dice que vio lo que estaba haciendo y la empezó a insultar.

Siempre que hacía lo mismo en los boliches nadie le decía nada, no la ayudaban, pero esta vez se metió su amiga Sol a la que le había contado y como los vio en esa situación le pegó una trompada a Fernando en la parte izquierda de la cara, y le dijo que ya sabía lo que pasaba, que no la volviera a tocar y Fernando le negaba todo, le decía que no estaba haciendo nada y hasta se largó a llorar.
A la mañana él la llama desesperado diciendo que estaba afuera de su casa y ella pensando que le pasaba algo sale de su casa y él va corriendo hacia ella desde la vereda de enfrente y empezó a agredirla y cuando ella contestaba a los insultos él la agredía más. Ella le agarró el brazo con el que le estaba pegando y él le mordió las manos donde le dejó los dientes marcados.
Después se fue y a los 10 minutos su primo la llama diciéndole que qué le habían hecho a Fernando ella y Sol, que él estaba casi para llevarlo al Hospital, Nahir le dice que no fue así la situación y le cortó por creerle a él y no a ella siendo su familiar.
A los días del hecho como tenía el cargador en la casa de él tuvo que ir en un remis del casino, él sale de la casa gritándole y preguntándole por qué no le atendía el teléfono, le responde que no quería hablar y que sólo buscaba su cargador, él le dice que entre a la casa y ella se niega. Él entra, la llama, sale de la casa gritando de nuevo porque no le contestaba siendo que ella no tenía el celular ahí; como el remisero ya se había ido le acepta a Fernando que la lleva en moto a la casa. Cuando llegan él le dice de hablar y como estaba tranquilo ella acepta, entran a la casa. Para entrar a la habitación había que pasar por la cocina y Fernando agarra el arma del padre que estaba arriba de la heladera, la empezó a mover para todos lados, empezó a joderla a Nahir, lo insultó por lo que estaba haciendo y él se reía, así que pegó la vuelta para su habitación y él la siguió, supuso que había dejado el arma donde estaba porque no entró al cuarto con el arma y cuando entró él la abrazaba y le pedía perdón, le decía que no se bancaba una joda y ella se calmó y se pusieron a hablar. La coaccionó para tener relaciones, cuando terminaron le empezó a reprochar nuevamente que se veía con todo el mundo, que era culpa de ella que su amiga le había pegado en Navidad, a ponerse celoso de Rafael y la insultaba. Ella sintió impotencia y le dijo que se vaya de su casa, él seguía con que era su culpa que se ponga así, la abraza y ella lo saca y lo corre de encima.
Después le dijo que ese chico se llamaba Rafael y que lo veía hace tiempo y que le hecha en cara que la trataba mejor que él. Fernando la agarra del pelo mientras la insultaba y en un momento le dice “depresiva”, cosa que a ella le afectó escuchar porque una vez le contó que aunque no lo mostraba cada vez que llegaba a su casa se ponía a llorar, se lo había contado para que vea lo mal que le estaba haciendo pero sólo lo usaba en su contra. Le dijo que por más que la culpabilizara y le diga lo que le diga ella no se iba a dejar de ver con nadie por él, y que ya estaba con alguien que la trataba mejor y la volvió a agarrar del pelo, le dijo que nunca le vuelva a decir eso y en la cocina agarró el arma de nuevo y le apuntó a la panza para que se vaya con él. Le dijo que se callara (estaba llorando) que sino iba a despertar a alguien, y ese alguien sería su papá quien lo vería con el arma. Fernando no la soltaba, Nahir no entendía nada de la situación y entró en pánico, le dice que dejara el arma donde estaba que era de su papá. Cuando estaban cruzando el negocio que estaba adelante de su casa él bajó el martillo (parte que da a lugar a disparar) y le dijo que se iba a ir con él. Cuando se subieron a la moto y él arrancó, Nahir vio que Fernando miró para la izquierda donde estaba un pibe con el cual ella salía y creyó que Fernando se había arrepentido y la iba a dejar ahí pero le dio el casco que tenía guardado en la moto, Nahir le decía qué le iba a decir a su papá que dejó que le lleven su arma?, él le decía que se callara y vuelve con si seguía saliendo con ese pibe y que era una desesperada.
No recuerda qué calles agarró, en un momento intenta sacarle el arma que la llevaba en medio de las piernas pero no puede, él en todo el camino va insultándola y ella le niega todo lo de Rafael, lo único que quería era que se calmara.
Estando en la avenida Del Valle empezó a ir más despacio y le preguntó por qué se tenía que ver con otros y ella le pregunta que por qué le molesta si él hacía exactamente lo mismo, y no contestó nada, así que le dijo que la llevar a la casa, que le devuelva el arma y sigue sin contestarle nada, le pregunta qué estaba haciendo y sigue sin contestar nada. Como estaba cerca de la casa de la abuela le pide que la lleve ahí.

[Cita de la última página del testimonio]

Ya me había dicho que a mi casa no me llevaba y no me contestó nada, pero agarró por la Avenida Parque así que supuse que me iba a llevar, él ya sabía donde quedaba pero porque había ido con mi primo, cuando entró para el barrio hay una calle cortada, y ni bien cruzamos esa calle la de la Avenida Parque para entrar, empezó a acelerar fuerte, empezó a acelerar fuerte y ya dije que era una calle cortada y en la esquina había que doblar y él no bajaba la velocidad. Cuando llegamos a la calle que empezó a acelerar venía la calle cortada así que yo empecé a gritar que parara, porque nos íbamos a chocar contra la pared, y entonces de repente dobló rápido y se empezó a reír y yo le dije obviamente que no me había dado risa, que no me causaba gracia lo que estaba haciendo, y enseguida llegamos a la calle de mi abuela, es una calle de tierra, así que él venía bajando la velocidad cuando dobló y en un momento pierde el equilibrio, venía con una sola mano manejando, se empezó a tambalear la moto, casi nos caímos y ahí tuvo que agarrar la moto con las dos manos, y yo en ese momento que él agarró la moto con las dos manos, me agarré de él y le saqué el arma, y se la saqué solamente, no tengo idea como la agarré, y en el momento que se la saqué, él se dio cuenta y frenó la moto, y cuando la frena yo me hice, los dos, no sé, yo de repente me había quedado aturdida, y nos caímos los dos para el costado, y enseguida cuando yo me alcanzó a levantar, y me fue de nuevo, que esto que dije que me quedé aturdida, esos fueron los dos disparos, pero fueron dos segundos nada más, fue todo rápido.
No, no he encontrado como describir como me sentía, se me puso la mente en blanco, no sé, me sentía nerviosa y me quedé aturdida y estaba viendo todo desde lejos, no sabía qué hacer, nunca me había imaginado pasar una situación así, no sabía qué hacer porque estaba él ahí y estaba el arma de mi papá en el medio, y no me podía quedar, pero tampoco me podía ir, entonces no sé, no sabía qué hacer, estaba, se me había apagado la mente, no pensaba en nada, no tenía noción de nada, no sé cómo explicarlo, ojalá pudiera saber cómo explicarlo, cómo me sentía, pero la verdad que no sé cómo hacerlo. Me fui a mi casa, me fui a mi casa y estaba todo igual, todos estaban durmiendo, y me fui a mi habitación y me quedé esperando no sé, yo sabía que, por supuesto, que Fernando había recibido un disparo, pero el otro no, el otro no sabía. No, no, fue un momento rápido, no vi, y estar herido no significa que te vas a morir, yo no me imaginaba, no tenía noción, ni siquiera se me cruzó por la cabeza que él se iba a morir, y me enteré cuando me llamó la mamá, la mamá de Fernando, yo la tenía agendada así en mi celular, y no sé, se me paró el corazón cuando vi que me llamaba ella, y ahí me enteré lo que le había pasado, en realidad ella me preguntó si yo había estado con él y después me dijo que ahí, que había fallecido. Y yo soy la única que estuvo ahí, y puedo asegurar que no, que fue todo rápido, que ninguno de los dos tuvo tiempo a nada, que fue un accidente, y a Fernando por más cosas que me haya hecho, tampoco le hubiera deseado que pasara eso, yo nunca jamás en mi vida le he deseado ni tampoco le desearía la muerte a nadie, nunca lo hice ni tampoco lo voy a hacer.
En serio que no quería que pasara lo que pasó, solamente pensé en mi papá, en todo ese momento yo pensaba en mi papá, en todo, en que era el arma de él, en que a él lo iban a culpar o en que, no sé, se la habían llevado a mi papá, yo no sé cómo es y le tenía que devolver su arma. Igualmente todos los días, todos los días tengo la culpa de haber agarrado el arma en ese momento, y no haber dejado que las cosas pasaran de otra forma, yo no sé, estaba desesperada, no me imaginé nunca que iba a pasar una situación así”.

NI MUERTAS NI PRESAS. ¡ABSUELVAN A NAHIR!

¡ABSOLUCIÓN PARA MARIANA GÓMEZ!

Se adelantó para mañana 28 de junio a las 10 hrs en el Juzgado n° 26 la sentencia de Mariana Gómez, la mujer lesbiana procesada por “resistencia a la autoridad y lesiones” tras de defenderse de un policía varón que la agredió por besarse con su esposa.

El 2 de octubre de 2017 Mariana se despidió de Rocío Girat en el hall de la estación Constitución; estaban charlando del juicio al progenitor de Rocío. Estaba fumando como muchas personas más y un empleado de Metrovías le pide que lo apague, se niega porque no había carteles. Éste llama al policía Johnatan Rojo, quien la llama “che pibe”, la detiene ilegalmente y le pone una mano en el pecho, tratándola de varón todo el tiempo. La esposan y cuando quiere salir le retuerce un brazo, se cae sobre Rojo y le agarra el pelo a una oficial. Rocío cuenta que la policía gritaba “que la amiga se retire” cuando ella intentaba sacarle la rodilla del policía del pecho de Mariana. Cuando le toma los datos le dice “casada” y anota soltera exigiéndole el acta de matrimonio.
A Mariana la llevaron a la oficina de policía en la estación Boedo de la Línea E y en el calabozo la requisaron haciéndola desnudar delante de policías, abrir sus piernas, levantar los brazos, agacharse y levantarse tantas veces como ellos quisieron. Pero la “lesión grave” es un mechón de pelo del que se agarró en un acto de violencia policial.

En el dictamen cuando se lavan las manos hablando del respeto a “grupos identitarios” cuyos DDHH deben ser protegidos, señala “gays, travestis, transgénero, transexuales e intersex”. De las mujeres que se salen de la heterosexualidad ni una sola palabra. Mientras, el Inadi no define la detención de Mariana como lesbofobia con la excusa de que no hay video del momento en que se estaban besando, cuando obviamente se comenzó a grabar después de eso cuando empieza toda la violencia masculina.

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Mariana y Rocío se conocieron luchando para ver a sus violadores tras las rejas. Ellos están libres, Mariana a punto de ser encarcelada.
¡NINGUNA MUJER PRESA POR SER LESBIANA!
¡ABSOLUCIÓN PARA MARIANA GÓMEZ!
¡CÁRCEL PARA LOS VIOLADORES DE MARIANA Y DE ROCÍO!