La lucha de las manteras desalojadas de Plaza San Martín.

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Desde el 7 de junio, la plaza platense en la que todos los días de semana se realiza la feria americana amaneció con un operativo de hasta 600 policías que prohibieron el acceso a las manteras a su lugar de trabajo. Las manteras son mujeres en situación de calle, mujeres con hijos, gente jubilada que no le alcanza para la medicación, gente recibida que no consigue laburo. El desalojo no es más que una política del gobierno de Julio Garro quien viene aplicando a nivel municipal el ajuste neoliberal y patriarcal. Las intenciones serían, por sobre toda necesidad de las trabajadoras, mandarlas a un predio privado en 134 y 80, totalmente alejado del centro de la ciudad, donde tienen que pagar un monotributo que no está a su alcance para poder vender y llevar un plato de comida a sus casas. Les dicen que los primeros seis meses no les van a cobrar pero no les dan nada por escrito. El viernes 14 convocaron a una protesta y hablamos con tres de ellas, organizadas en la Asociación Civil Manteras Plaza San Martín, quienes nos cuentan de su situación y las medidas de lucha que están pensando y llevando a cabo.

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Manteras frente al desalajo por el aparato represivo del Estado.

Nos acercamos a Elisa, de 37 años, con cinco hijas y dos nietas a cargo. Empezó a trabajar como mantera porque con su trabajo de empleada doméstica, el cual tiene hace bastante, no le alcanza. “Tenía otros trabajos iguales, pero con la situación económica la gente también va prescindiendo de esto, de tener una empleada doméstica.” Tiene una hija en la facultad, y no quiere que el día de mañana esté en una plaza como están ellas. “Quiero que tengan un mejor porvenir, por eso estudian”, cuenta.
“No nos dejan trabajar. No pedimos mercadería, nada, solo queremos trabajar dignamente. Aunque sea en una plaza, al trabajar uno es digno, sino te están pisoteando tus derechos: llevar cada una el pan a su casa, un plato de comida. Hay compañeras que no tienen para comer hoy. Hay algunas que no vienen porque no tienen ni para la sube. Yo creo que nos tendrían que escuchar y respetar nuestro trabajo. No estamos robando, solo trabajando.”

-¿Qué medidas de lucha contra este desalojo se plantea desde las manteras?
-Queremos hacer todo pacíficamente. Todas las personas que nos quieran apoyar son bien recibidas. Tenemos una comisión que nos coordina, ellas ponen la cara por todas nosotras. Son todas mujeres. Por eso reprimir acá no sería lo justo: somos mujeres trabajando, no delincuentes.

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Trabajadoras resistiendo en 7 y 51.

Conversamos con una de las coordinadoras, Gladys, de 28 años y con dos hijos:

-Este es mi laburo, en la plaza. Si bien tengo mi esposo que me ayuda trabajando en la construcción, con la situación del país no alcanza. Este es nuestro laburo, hoy lo estamos tratando de defender y viendo la manera de llevar adelante lo que era la feria, que no solo es un sustento para mi sino para todas las chicas que están acá. Hay muchas mujeres en situación de calle, muchas que están solas con sus chicos, con criaturas. Hay hombres que también están con sus hijos, hay gente jubilada que no les alcanza para la medicación, hay gente recibida que no consigue laburo, y así. Yo también estudio y con esto me sustento la facultad, el profesorado de matemática.
El desalojo de la feria partió al medio a más de uno porque es un gran sustento. Yo no tengo otros ingresos, aunque hay algunas chicas que trabajan en casa de familia.

-¿Y qué medidas de lucha están pensando como organización de manteras?
-En un principio manifestarnos siempre de manera pacífica, nunca llegamos ni al choque con la policía ni a cortar calles. La mayoría están con sus criaturas o son gente grande. Nunca elegimos eso, estamos en contra. Ahora estamos viendo si conseguimos un lugar dentro de lo que es el casco urbano para laburar acá en el centro. La gente recorre varios lugares y acá es el epicentro de todo, pasan todos los micros, está bueno. Nos gustaría encontrar una sede, si alguien quiere prestarnos, estamos dispuestas a colaborar con lo que sea, como para poder laburar todas juntas. Estamos averiguando así que veremos a que llegamos. Nos ofrecieron un predio para trasladarnos, 134 y 80, un predio privado. No queremos ir porque no es municipal, la gente de ahí esta pidiendo fortuna para que paguemos y no vamos a poder. Primero nos dijeron que por seis meses no nos cobraban, pero ahora no se sabe, nos dijeron que vayamos y que íbamos viendo. Eso durará dos semanas y después nos pegan una patada, es así.

-Dijiste que representaban a las mujeres, ¿cómo sería eso?
-Nosotras en un principio éramos muy poquitas, éramos 20 y luego fue creciendo. De 20 pasó a 60 en 2015 y de 60 se pasó a 300. Fue creciendo exponencialmente y llego un momento que fue un desastre, entonces entre 10 chicas empezamos a buscar la manera de ordenar y organizarnos. Nos distribuimos los sectores: vos coordinas acá, te fijás que la gente sea ordenada, que la plaza quede limpia, que no se peleen, que se venda solo usado porque si venden cosas nuevas eso es competencia para los negocios y no nos sirve, fue más que nada eso. Hicimos una asociación civil que está legalizada, somos Asociación Civil Manteras Plaza San Martín.

-¿Respecto a las mujeres en situación de calle?
-Las tratamos de ubicar, de ver que tengan un lugar para ir a comer, buscarles otras alternativas además de la plaza. La gente colabora, se acerca, y bueno tratamos de ayudarlos como podamos, porque lo que era el sustento de la plaza se quedaron sin nada.

-¿Ves una conexión entre esas mujeres en situación de calle y las mujeres que están en situación de prostitución en 1 y 63, por ejemplo?
-Yo creo que una cosa lleva a la otra, si acá éramos 30 y ahora somos 600 es porque algo está pasando claramente y no hay un control ni interés por mejorar todo esto. Sin ir más lejos nos quieren llevar a un lugar privado donde solo se lleva plata al bolsillo una sola persona. Si al menos pagáramos impuestos, eso vuelve al pueblo y crece la economía, pero no, es más fácil llevarte a un lugar privado. De crecer no vamos a crecer nunca si se sigue pensando de esa manera.

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Por último entrevistamos a María José:

-Me llamo María José, soy mantera de Plaza San Martín, tengo 44 años. Nosotras hace meses estamos en la plaza pero por decisión del intendente nos quieren mandar a un predio en el cual tenemos que pagar un monotributo social que no está a la altura de muchas manteras, porque lo que vendemos es ropa usada simplemente, lo que pedimos estando acá es que nos devuelvan el espacio. Queremos trabajar, y por la privatización de ese lugar prometió que nos iba a dejar seis meses en el cual no nos dio nada por escrito, estamos en duda, corremos el riesgo de estar quizás un mes y después que nos larguen de vuelta a no poder vender en ningún lado, como con el predio de 66 y 153.

¿Cuándo empezó a trabajar como mantera, tenía algún trabajo y la despidieron?

-Yo hace casi un año, pero hay manteras que hace mucho más que están, hay madres que son gente grande y se quedaron sin empleo… yo quizás hago alguna changa de empleada doméstica pero simplemente eso, que inclusive hoy por hoy cada vez te quieren pagar menos, como está el país en realidad pero esto, mal que mal, a muchas mamás les ayuda para llevar el sachet de leche al chico.

-¿Qué salida ve respecto al desalojo? Salida individual no la hay…

-Personalmente, creo que somos muchas, vemos que ninguna.

-¿Qué medidas de lucha se están pensando para poder volver a trabajar en la plaza?

-Momentáneamente lo hacemos al nivel de protesta pacífica, estando acá y dando a entender que este es nuestro espacio, porque si bien los comerciantes quizá se quejen porque ellos pagan algún monotributo, que está correcto, nosotras no queremos robarles el espacio a ellos, nosotras no pagamos el monotributo primero porque no está a nuestro alcance y segundo porque no vendemos nada nuevo, esta es ropa que nos dan, ropa que dejan los hijos de las mamás, no es algo que nosotras invertimos y después venimos acá a revender. Porque la rebuscamos de una manera como para poder tener un mínimo sustento y por lo menos un plato de comida cada día porque pasa por ahí. Ni siquiera -cuando nos instalamos en la plaza- la comisión que tenemos cobró un peso, es más hizo un lugar lindo porque manteníamos la limpieza de la plaza, porque la gente que estaba cumplía un horario y lo respetaba, como le habíamos dicho a la misma cooperativa del intendente y a todos los que nos… porque en un pasado también intentaron desalojarnos y llegaron a ese acuerdo hasta que se abría ese supuesto predio que como ya se abrió nosotras tenemos que desaparecer de acá, que aparte es un lugar alejado que no a muchos les es fácil llegar. De la boca para afuera hablan todos, en el hecho no hacen nada. Lo único que queremos es recuperar el espacio verde para poder que gente, quizás uno la tironee más que otro, pero sé que hay gente muy necesitada que lo hace y que debe vender su propia ropa para poder darle un plato de comida a sus hijos.

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María José.

Desde RadAr damos todo nuestro apoyo a la lucha de las manteras contra el desalojo y la situación económica que están sufriendo. Entendemos que el ajuste aumenta la feminización de la pobreza, no ya despidiéndolas de trabajos precarizados sino también reprimiéndolas cuando buscan el último recurso que tienen para subsistir, dejándolas en situación de calle y en la hambruna. El Estado más que puestos laborales, a las mujeres nos busca la vulnerabilidad extrema para reclutarnos para la explotación sexual, como hicieron con Johana Ramallo por quien exigimos justicia y el encarcelamiento inmediato de todos los proxenetas y cómplices.

Junto a las manteras también desalojadas de un predio en 66 y 153 están pensando organizar una movilización. Adherimos a toda medida de fuerza que tomen como colectivo, y llamamos a todas las organizaciones sociales a acompañarlas en su pelea.

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La defensa de Nahir Galarza está apelando el fallo que la condenó a cadena perpetua.

Hoy miércoles 3 a las 17 hrs, en la Cámara de Casación Penal de Concordia se va a decidir si ratificar o no la sentencia contra Nahir que fue dictada hace exactamente un año. La defensa cuestiona que el tribunal no encuadró el hecho dentro de la ley de violencia de género y la poca relevancia que los jueces le dieron a la violencia física y psicológica ejercida por Pastorizzo.

Nahir

Nahir Galarza fue condenada por -inconscientemente- haberse defendido de su abusador. Creemos en su testimonio porque conocemos los mecanismos de manipulación de los varones en las relaciones heterosexuales y el estigma que sufrimos cuando lo denunciamos. Además, consideramos que esta sentencia no mantiene la coherencia cuando, por ejemplo, desacredita las voces de las mujeres que defienden a Nahir pero consideran válidos los testimonios de los amigos de Fernando, y niega que Galarza haya sido víctima porque tenía una relación “abierta” mientras a la vez es condenada por el vínculo. El objetivo fue fijado desde un principio, la condena a Nahir sin escuchar su versión. Fue hacer pasar a Nahir como la mujer narcisista que mató a un pobre chico, a Uno Menos (como denunciaban en las marchas por Fernando), un chivo expiatorio contra quien desatar la misoginia más asquerosa, como la difusión de un video pornográfico grabado por Pastorizzo sin su consentimiento; se vio por parte de los medios de comunicación tanto como en la Justicia. Fue una reacción masculinista contra el movimiento feminista, el cual por miedo al rechazo de quedar como “demasiado radical” o “poco igualitario” no quiso cuestionar más que el hecho de que a los femicidas no los condenan tan rápido y luego le dió la espalda. Por todo eso, es importante conocer los hechos; hicimos un resumen de su testimonio para que sea más accesible:

 

Nahir a Fernando lo conoce dos meses después de su fiesta de 15, empezaron a hablar muy de vez en cuando, y medio año después en un boliche estaba buscando a sus amigas y se lo cruza, él supuestamente la ayudaba a buscarlas pero le dice de salir afuera, se saca una foto con ella y la sube a Instagram. Se empezó a hablar más seguido con él y salía con otros chicos porque no había nada monogámico y él la insultó por eso, le insistió en seguir viendose y por la presión ella cedió un tiempo más. En un momento no le quiso hablar más porque la novia le seguía hablando a ella y él volvía a insistir, le respondía que no quería y terminó cediendo nuevamente durante un año donde se veían a la noche y en esa se pone cada ves más agresivo, estaba empezando a drogarse, Nahir decide alejarse y lo bloqueaba porque no le gustaban todas sus actitudes. Él la llamaba todos los días al punto que ella no podía usar el celular porque siempre había una llamada en la pantalla. Él hasta se le aparecía en la casa por el nivel de acoso y ella a veces se sentía mal por no contestarle y cuando lo hacía él la agredía, ella le cortaba y al rato la volvía a llamar, le pedía perdón diciéndole que ella tenía la culpa de su comportamiento y juraba no volver a hacerlo más. Se largaba a llorar para hacerla sentir culpable.
Teniendo 16 años Nahir salió a un 15 con una amiga que tenía en común amigos con Fernando, con quienes se encuentran luego, Fernando estaba en un boliche cercano y media hora después de que su amiga se va los tipos dicen de acompañarla a la casa, la llevan para el lado del boliche agarrándola de los brazos, él los ve, ellos la sueltan y Fernando corre hacia ella y la agarra de los brazos sacudiéndola y tratándola de puta, uno de ellos lo separa.
No había ninguna relación, sólo lo veía a la noche para tener sexo, declara, cosa que también hacía con otros varones. Punto importante porque se la condenó agravado por vínculo.
Cuando ella no quería tener relaciones a él poco le importaba y la obligaba igual, le lastimaba los genitales y al otro día se lo decía y él lo único que respondía era si se iba a ver con otro tipo. Ella se lo negaba para que no la violente más. Fernando llegaba hasta a tirar cosas, empujarla, le gritaba.
Al viaje de Brasil el cual se nombró también para buscar darle nombre de relación lo llevó porque no consiguió a otra persona, lo llevó como un amigo, en un momento donde ella creía las cosas estaban mejor.
Con un solo chico, Rafael, sintió que tuvo una relación con un trato respetuoso y ahí hizo la diferencia con Fernando, porque estaba acostumbrada a los insultos y a los acosos, cosa que no quería contar por miedo a que le digan que se estaba haciendo la víctima.
En 2017 empezó a verlo menos, sólo los fines de semana a la madrugada, ya en esa etapa a él le molestaba si tenía el celular, que saliera, que viaje a Buenos Aires, todo el tiempo le preguntaba qué estaba haciendo. En sus vacaciones estaba con su prima que no veía seguido y todos los días hacían algo diferente pero para Fernando ella estaba con otros varones.
Un finde antes del 18 de diciembre él sale de un boliche y estando ebrio la empezó a sacudir de los brazos, mientras más se iba acordando de las cosas se ponía peor, y en un momento la arrastra por el piso, y como su pierna rozaba el cordón de la vereda le quedó una quemadura, la piel como en carne viva.
Otro día tipo 6am salió de un boliche y estaba con un chico y Fernando le pregunta dónde está, le dice que en su casa y él se da cuenta que no es así, le dice que es una mentirosa, cuando la ve en la calle la empuja contra la pared, del golpe casi pierde el conocimiento y le dejó un moretón en la espalda.
Hubieron situaciones donde nuevamente la violenta y personas se le acercan para bardearlo por lo que estaba haciendo, ella les decía que no pasaba nada y se volvía a la casa mientras Fernando atrás o por mensaje diciéndole que por su culpa casi le pegan.
En Nochebuena, en la previa, una amiga le ve la lastimadura y le cuenta lo que pasaba, se acercan dos amigas más y también les cuenta. Van al boliche Bikini y ella después de estar un rato con sus amigas se va con Rafael, Fernando los ve pero no dice nada. Después de estar con Rafael va a buscar a las amigas y ahí se cruza a Fernando quien la agarra de los brazos y del cuello, le dice que vio lo que estaba haciendo y la empezó a insultar.

Siempre que hacía lo mismo en los boliches nadie le decía nada, no la ayudaban, pero esta vez se metió su amiga Sol a la que le había contado y como los vio en esa situación le pegó una trompada a Fernando en la parte izquierda de la cara, y le dijo que ya sabía lo que pasaba, que no la volviera a tocar y Fernando le negaba todo, le decía que no estaba haciendo nada y hasta se largó a llorar.
A la mañana él la llama desesperado diciendo que estaba afuera de su casa y ella pensando que le pasaba algo sale de su casa y él va corriendo hacia ella desde la vereda de enfrente y empezó a agredirla y cuando ella contestaba a los insultos él la agredía más. Ella le agarró el brazo con el que le estaba pegando y él le mordió las manos donde le dejó los dientes marcados.
Después se fue y a los 10 minutos su primo la llama diciéndole que qué le habían hecho a Fernando ella y Sol, que él estaba casi para llevarlo al Hospital, Nahir le dice que no fue así la situación y le cortó por creerle a él y no a ella siendo su familiar.
A los días del hecho como tenía el cargador en la casa de él tuvo que ir en un remis del casino, él sale de la casa gritándole y preguntándole por qué no le atendía el teléfono, le responde que no quería hablar y que sólo buscaba su cargador, él le dice que entre a la casa y ella se niega. Él entra, la llama, sale de la casa gritando de nuevo porque no le contestaba siendo que ella no tenía el celular ahí; como el remisero ya se había ido le acepta a Fernando que la lleva en moto a la casa. Cuando llegan él le dice de hablar y como estaba tranquilo ella acepta, entran a la casa. Para entrar a la habitación había que pasar por la cocina y Fernando agarra el arma del padre que estaba arriba de la heladera, la empezó a mover para todos lados, empezó a joderla a Nahir, lo insultó por lo que estaba haciendo y él se reía, así que pegó la vuelta para su habitación y él la siguió, supuso que había dejado el arma donde estaba porque no entró al cuarto con el arma y cuando entró él la abrazaba y le pedía perdón, le decía que no se bancaba una joda y ella se calmó y se pusieron a hablar. La coaccionó para tener relaciones, cuando terminaron le empezó a reprochar nuevamente que se veía con todo el mundo, que era culpa de ella que su amiga le había pegado en Navidad, a ponerse celoso de Rafael y la insultaba. Ella sintió impotencia y le dijo que se vaya de su casa, él seguía con que era su culpa que se ponga así, la abraza y ella lo saca y lo corre de encima.
Después le dijo que ese chico se llamaba Rafael y que lo veía hace tiempo y que le hecha en cara que la trataba mejor que él. Fernando la agarra del pelo mientras la insultaba y en un momento le dice “depresiva”, cosa que a ella le afectó escuchar porque una vez le contó que aunque no lo mostraba cada vez que llegaba a su casa se ponía a llorar, se lo había contado para que vea lo mal que le estaba haciendo pero sólo lo usaba en su contra. Le dijo que por más que la culpabilizara y le diga lo que le diga ella no se iba a dejar de ver con nadie por él, y que ya estaba con alguien que la trataba mejor y la volvió a agarrar del pelo, le dijo que nunca le vuelva a decir eso y en la cocina agarró el arma de nuevo y le apuntó a la panza para que se vaya con él. Le dijo que se callara (estaba llorando) que sino iba a despertar a alguien, y ese alguien sería su papá quien lo vería con el arma. Fernando no la soltaba, Nahir no entendía nada de la situación y entró en pánico, le dice que dejara el arma donde estaba que era de su papá. Cuando estaban cruzando el negocio que estaba adelante de su casa él bajó el martillo (parte que da a lugar a disparar) y le dijo que se iba a ir con él. Cuando se subieron a la moto y él arrancó, Nahir vio que Fernando miró para la izquierda donde estaba un pibe con el cual ella salía y creyó que Fernando se había arrepentido y la iba a dejar ahí pero le dio el casco que tenía guardado en la moto, Nahir le decía qué le iba a decir a su papá que dejó que le lleven su arma?, él le decía que se callara y vuelve con si seguía saliendo con ese pibe y que era una desesperada.
No recuerda qué calles agarró, en un momento intenta sacarle el arma que la llevaba en medio de las piernas pero no puede, él en todo el camino va insultándola y ella le niega todo lo de Rafael, lo único que quería era que se calmara.
Estando en la avenida Del Valle empezó a ir más despacio y le preguntó por qué se tenía que ver con otros y ella le pregunta que por qué le molesta si él hacía exactamente lo mismo, y no contestó nada, así que le dijo que la llevar a la casa, que le devuelva el arma y sigue sin contestarle nada, le pregunta qué estaba haciendo y sigue sin contestar nada. Como estaba cerca de la casa de la abuela le pide que la lleve ahí.

[Cita de la última página del testimonio]

Ya me había dicho que a mi casa no me llevaba y no me contestó nada, pero agarró por la Avenida Parque así que supuse que me iba a llevar, él ya sabía donde quedaba pero porque había ido con mi primo, cuando entró para el barrio hay una calle cortada, y ni bien cruzamos esa calle la de la Avenida Parque para entrar, empezó a acelerar fuerte, empezó a acelerar fuerte y ya dije que era una calle cortada y en la esquina había que doblar y él no bajaba la velocidad. Cuando llegamos a la calle que empezó a acelerar venía la calle cortada así que yo empecé a gritar que parara, porque nos íbamos a chocar contra la pared, y entonces de repente dobló rápido y se empezó a reír y yo le dije obviamente que no me había dado risa, que no me causaba gracia lo que estaba haciendo, y enseguida llegamos a la calle de mi abuela, es una calle de tierra, así que él venía bajando la velocidad cuando dobló y en un momento pierde el equilibrio, venía con una sola mano manejando, se empezó a tambalear la moto, casi nos caímos y ahí tuvo que agarrar la moto con las dos manos, y yo en ese momento que él agarró la moto con las dos manos, me agarré de él y le saqué el arma, y se la saqué solamente, no tengo idea como la agarré, y en el momento que se la saqué, él se dio cuenta y frenó la moto, y cuando la frena yo me hice, los dos, no sé, yo de repente me había quedado aturdida, y nos caímos los dos para el costado, y enseguida cuando yo me alcanzó a levantar, y me fue de nuevo, que esto que dije que me quedé aturdida, esos fueron los dos disparos, pero fueron dos segundos nada más, fue todo rápido.
No, no he encontrado como describir como me sentía, se me puso la mente en blanco, no sé, me sentía nerviosa y me quedé aturdida y estaba viendo todo desde lejos, no sabía qué hacer, nunca me había imaginado pasar una situación así, no sabía qué hacer porque estaba él ahí y estaba el arma de mi papá en el medio, y no me podía quedar, pero tampoco me podía ir, entonces no sé, no sabía qué hacer, estaba, se me había apagado la mente, no pensaba en nada, no tenía noción de nada, no sé cómo explicarlo, ojalá pudiera saber cómo explicarlo, cómo me sentía, pero la verdad que no sé cómo hacerlo. Me fui a mi casa, me fui a mi casa y estaba todo igual, todos estaban durmiendo, y me fui a mi habitación y me quedé esperando no sé, yo sabía que, por supuesto, que Fernando había recibido un disparo, pero el otro no, el otro no sabía. No, no, fue un momento rápido, no vi, y estar herido no significa que te vas a morir, yo no me imaginaba, no tenía noción, ni siquiera se me cruzó por la cabeza que él se iba a morir, y me enteré cuando me llamó la mamá, la mamá de Fernando, yo la tenía agendada así en mi celular, y no sé, se me paró el corazón cuando vi que me llamaba ella, y ahí me enteré lo que le había pasado, en realidad ella me preguntó si yo había estado con él y después me dijo que ahí, que había fallecido. Y yo soy la única que estuvo ahí, y puedo asegurar que no, que fue todo rápido, que ninguno de los dos tuvo tiempo a nada, que fue un accidente, y a Fernando por más cosas que me haya hecho, tampoco le hubiera deseado que pasara eso, yo nunca jamás en mi vida le he deseado ni tampoco le desearía la muerte a nadie, nunca lo hice ni tampoco lo voy a hacer.
En serio que no quería que pasara lo que pasó, solamente pensé en mi papá, en todo ese momento yo pensaba en mi papá, en todo, en que era el arma de él, en que a él lo iban a culpar o en que, no sé, se la habían llevado a mi papá, yo no sé cómo es y le tenía que devolver su arma. Igualmente todos los días, todos los días tengo la culpa de haber agarrado el arma en ese momento, y no haber dejado que las cosas pasaran de otra forma, yo no sé, estaba desesperada, no me imaginé nunca que iba a pasar una situación así”.

NI MUERTAS NI PRESAS. ¡ABSUELVAN A NAHIR!

¡ABSOLUCIÓN PARA MARIANA GÓMEZ!

Se adelantó para mañana 28 de junio a las 10 hrs en el Juzgado n° 26 la sentencia de Mariana Gómez, la mujer lesbiana procesada por “resistencia a la autoridad y lesiones” tras de defenderse de un policía varón que la agredió por besarse con su esposa.

El 2 de octubre de 2017 Mariana se despidió de Rocío Girat en el hall de la estación Constitución; estaban charlando del juicio al progenitor de Rocío. Estaba fumando como muchas personas más y un empleado de Metrovías le pide que lo apague, se niega porque no había carteles. Éste llama al policía Johnatan Rojo, quien la llama “che pibe”, la detiene ilegalmente y le pone una mano en el pecho, tratándola de varón todo el tiempo. La esposan y cuando quiere salir le retuerce un brazo, se cae sobre Rojo y le agarra el pelo a una oficial. Rocío cuenta que la policía gritaba “que la amiga se retire” cuando ella intentaba sacarle la rodilla del policía del pecho de Mariana. Cuando le toma los datos le dice “casada” y anota soltera exigiéndole el acta de matrimonio.
A Mariana la llevaron a la oficina de policía en la estación Boedo de la Línea E y en el calabozo la requisaron haciéndola desnudar delante de policías, abrir sus piernas, levantar los brazos, agacharse y levantarse tantas veces como ellos quisieron. Pero la “lesión grave” es un mechón de pelo del que se agarró en un acto de violencia policial.

En el dictamen cuando se lavan las manos hablando del respeto a “grupos identitarios” cuyos DDHH deben ser protegidos, señala “gays, travestis, transgénero, transexuales e intersex”. De las mujeres que se salen de la heterosexualidad ni una sola palabra. Mientras, el Inadi no define la detención de Mariana como lesbofobia con la excusa de que no hay video del momento en que se estaban besando, cuando obviamente se comenzó a grabar después de eso cuando empieza toda la violencia masculina.

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Mariana y Rocío se conocieron luchando para ver a sus violadores tras las rejas. Ellos están libres, Mariana a punto de ser encarcelada.
¡NINGUNA MUJER PRESA POR SER LESBIANA!
¡ABSOLUCIÓN PARA MARIANA GÓMEZ!
¡CÁRCEL PARA LOS VIOLADORES DE MARIANA Y DE ROCÍO!

El jueves 27 se dictará el veredicto de Juliana Uribe, enjuiciada por defenderse.

El 29 de julio de 2017 en el barrio Máximo Abásolo de Comodoro Rivadavia, Juliana Uribe logró escapar de su victimario, Samuel Ovejero, en un episodio de violencia que culminó en la muerte de éste. Hoy Juliana se encuentra imputada por homicidio. Está siendo juzgada desde el 10 de junio de este año en el tribunal integrado por los jueces Jorge Odorisio, Raquel Tassello, Gladys Olavarría, y el fiscal general Adrián Cabral. El día 27, del mismo mes, se conocerá el veredicto.

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El fiscal la declara penalmente responsable de “homicidio agravado por la relación de pareja, mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”. Es decir que el contexto de violencia machista, sufrido por la imputada, no es tenido en cuenta por el fiscal más que como “circunstancias extraordinarias de atenuación”.

Para nosotras, las mujeres, la violencia machista no es una circunstancia extraordinaria: es una de las condiciones en las que vivimos. Algunas de nosotras quedamos atrapadas en relaciones de parejas con violentos, abusadores, nuestros futuros femicidas. Juliana conoció a su victimario a los 14 años y, después de años de relación y “convivencia”, hacía un mes que se habían separado. Pero la Ley los protege a ellos y nos condena a nosotras. Si nos defendemos, somos imputadas como Juliana. Para ella, hoy esa Justicia pide cadena perpetua. Lo que ella tuvo que sufrir es considerado sólo una “atenuación”. El juzgado ha declarado que entenderá que la violencia fue mutua porque Juliana constantemente se defendía.

La defensa argumentó que Juliana ha actuado “en legítima defensa por haber sido víctima de violencia de género”, y también fue declarada la violencia institucional: la mayoría de sus denuncias no fueron tomadas. Además su abogada defensora, Rosa González, declaró que Juliana estaba inmersa en un círculo de violencia familiar. Es sabido que tiene una hija que, en ese momento, era bebé, y que la tuvo en brazos en muchos de los episodios en los que la policía ignoró su auxilio. Aún teniendo heridas visibles. A pesar de todo, logró conseguir hacer tres denuncias y una prohibición de acercamiento para su agresor.

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Audiencia del juicio de Juliana.

Juliana misma, en entrevista, ha relatado ocasiones en que fue ignorada por la policía estando ella con heridas visibles, desesperada y llorando, con su hija en brazos. En otras ocasiones, estuvo a punto de morir. Durante el incendio en la Alcaidía Policial y durante exposición a la mala praxis de los que la atendieron por ese episodio: ella tenía quemaduras en las vías respiratorias pero no la atendieron como era debido porque sólo “estaba muy nerviosa”. Finalmente, la diagnosticaron y trasladaron a Buenos Aires, donde reemplazaron su tráquea por una de titanio.

También sabemos que, luego de que naciera su bebé, Juliana sufrió depresión post parto. En esos casos, las mujeres necesitamos la mayor contención posible, pero en su caso, se acrecentó la violencia con el verso de que ella era una madre irresponsable y no se ocupaba de su bebé cómo debía. En uno de esos episodios violentos, estaban discutiendo dentro de la casa dónde convivían. Ovejero la encierra en la habitación, la tira en la cama y le tira un balde de orina por todo el cuerpo (porque en ese entonces la pareja tenía un baño-letrina y, por las noches, un balde para orinar).

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La noche en que mató a Ovejero, ella quería devolverle una camioneta pero, como era usual, comenzaron a discutir. En un momento, él entra a su vivienda y vuelve con tres cuchillos (los tres se encontraron en la escena). En un forcejeo dentro de la camioneta, ella logra salir y sale él también. Se vuelve a los forcejeos y golpes, y ella logra sacarle un cuchillo. Como continuó la violencia, Juliana tuvo la oportunidad de defenderse. Luego lo llevó al hospital y los policías que la detuvieron, la golpearon y le bajaron un diente. De ahí en más, todo fue sólo más violencia para ella.

Estamos convencidas, nuevamente, de que el Estado no se encuentra ausente: el Estado aboga a favor de la violencia machista, que es ejercida por la población masculina.

Días antes de que comenzara el juicio, durante la marcha del 3 de junio contra la violencia masculina que se realizó en Comodoro Rivadavia, Juliana Uribe tomó la palabra y dijo: “Sufrí violencia por mi pareja a quien conocí cuando tenía 14 años, tuve una hija, me junte y a los 16 años me fui de mi casa. Conviví tres años donde viví humillaciones. Muchos me preguntan ‘¿por qué aguantaste?’, les digo que hay que pasarlo. Me preguntan por qué tanto tiempo aguanté, yo no sé, quizás no tenía edad y como siempre me humilló, me sentí incapaz de afrontar las cosas con mi hija […] Estoy acá con mi hija, no me quiero separar de ella, yo vivo por ella y ella vive por mi. Hoy yo puedo contarlo. Tenía tres denuncias contra él, hasta tenía una prohibición de acercamiento él […] El lunes 10 comienza el juicio a las 8 de la mañana y necesito su apoyo como mujeres. No quisiera que ninguna otra chica llegue a lo que tuve que llegar yo. A defenderse, porque eso es lo que hice: defenderme”.

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Juliana interviniendo en el 3J.

Llamamos la atención de toda la sociedad para que apoyen la defensa de Juliana hasta su absolución. Ella merece poder vivir una vida después del calvario que transitó desde tan joven.

Hoy Juliana Uribe tiene 21 años, y es madre de una niña de 4. Juliana no es una asesina. Juliana fue víctima de violencia machista. Es una de las pocas que pudo escapar de su agresor: Juliana es una sobreviviente. La Justicia tiene que hacerse cargo: tiene que ampararla.

Eso que llaman amor, es trabajo no pago.

En la actualidad, las mujeres aún tenemos doble jornada laboral. Además de desempeñarnos profesionalmente en ámbitos de trabajo que discriminan nuestras aptitudes y que nos ofrecen salarios significativamente menores al que reciben los varones, nos vemos obligadas a llevar adelante -en la soledad de nuestros hogares y sin ningún tipo de reconocimiento- el trabajo doméstico. En el marco del sistema patriarcal y capitalista que históricamente ha asociado -y continúa asociando- el ámbito y las tareas “domésticas” (y, por ende, mal comprendidas como tareas “privadas” y “femeninas”) a nuestras capacidades reproductivas, la doble jornada laboral ha sido diseñada con un claro objetivo: el explotarnos y esclavizar nuestra mano de obra, haciéndonos trabajar gratuitamente y desestimando las tareas domésticas que realizamos al ni siquiera comprenderlas como un “trabajo”.

El rol de madre y esposa que somos obligadas a llevar a cabo determina un arrebato de nuestro tiempo para poder desarrollarnos en ámbitos profesionales y una falta de reconocimiento constante que es consecuencia directa del hecho de que se nos obliga sistemáticamente a realizar toda tarea de cuidado como si ello fuera nuestro “deber nato” en tanto mujeres y no una labor que se nos impone para que el patriarcado capitalista pueda seguir funcionando de la forma en que funciona. Así es que las mujeres terminamos siendo condenadas a ser reproductoras del sistema siendo, simultáneamente, esclavas de su servicio.

Cabe aclarar que partimos de la base de comprender que el concepto de “ama de casa” no sólo remite a las mujeres contratadas por sus empleadores para realizar servicios de limpieza en sus hogares; por el contrario, a nuestro entender, comprende a la completitud de mujeres, esposas, madres e hijas que somos quiénes nos hacemos cargo de las tareas domésticas en nuestras propias casas y, de este modo, somos forzadas a realizar dobles -o hasta triples- jornadas de trabajo en la cotidianeidad de nuestra vida diaria.

Por otro lado, consideramos que es evidente que nuestros derechos son y están condicionados por las situaciones socioeconómicas del contexto. Cuando las mujeres empleadas de casa -aún sin ser reconocidas como trabajadoras amparadas por la Ley de Contrato de Trabajo- recibieron un mínimo reconocimiento a su labor al otorgarles el derecho a percibir jubilaciones mediante la ley nacional de Moratoria sancionada en 1992 pero recién implementada en 2006, ello terminó siendo sólo una victoria provisoria para ellas puesto que, el pasado 14 de mayo y a pedido del Fondo Monetario Internacional, el gobierno ha decidido eliminar a partir del 1 de julio de 2019 este derecho quitando las jubilaciones y afectando, en consecuencia, a más de 4 millones de mujeres que ya habían logrado acceder al derecho a cobrar una jubilación y a todas aquellas que aún no habían logrado ser amparadas por el régimen previsional.

Este es solo un ejemplo más que muestra cómo en toda crisis, somos las mujeres las primeras que sufren recortes y abandonos del Estado en la medida en que los conflictos socioeconómicos nos impactan directamente dada la feminización de la pobreza. Sólo en este contexto se explica el desamparo actual al que se deja a las empleadas domésticas como consecuencia de la eliminación del régimen previsional de jubilaciones.

Erróneamente, luego de la incorporación de las mujeres al mercado laboral que tuvo lugar a partir de mediados del siglo XX, se suele creer superada la etapa del modelo de “familia tradicional” en el que las mujeres quedábamos resignadas al hogar mientras que los varones eran los únicos que podían salir al espacio “público” para convertirse, de este modo, en los únicos sustentos económicos posibles para sus familias. Pero la realidad es que, en la actualidad, no nos encontramos muy lejos de esa opresiva imposición de roles de género cuando observamos que, según estima el INDEC, las mujeres destinamos 6 horas promedio por día a tareas domésticas mientras que los varones destinan menos de la mitad. De esta manera se evidencia que, cuando se trata de derechos de las mujeres, hablamos siempre de una democracia restringida cuya mayor o menor “libertad” para nosotras termina dependiendo constantemente de las conveniencias de lOs poderosOs.

En este contexto, creemos evidente que hoy el derecho de las mujeres trabajadoras domésticas a recibir jubilaciones claramente no conviene a los poderosos que nos gobiernan: al no extenderse la prórroga de la ley nacional de Moratoria, las empleadas domésticas en edad de jubilarse no podrán obtener los años de aportes que generaron con tanto sacrificio y, por lo tanto, no podrán jubilarse.

Repudiamos con fuerza tal eliminación de la ley moratoria previsional y consideramos imperioso que nos levantemos contra esta injusticia monumental que afecta a miles y miles de mujeres que trabajaron toda su vida para no obtener ni el más mínimo reconocimiento al enfrentarse al abandono renovado de un Estado que responde a intereses patriarcales, capitalistas y neoliberales.

Debemos salir a las calles, dar la pelea en cada ámbito para no dejar pasar este ataque directo a lo conquistado, para no dejar pasar el abandono hacia miles de empleadas domésticas y para que se sepa que nosotras nos mantenemos en vigilia por cada mujer que sufre los peores atropellos que no dejan de condenarlas a una vida llena de dolor y sometimiento.

¡NO A LA ELIMINACIÓN DE LA LEY NACIONAL DE MORATORIA!

¡NO A LA QUITA DE DERECHOS PARA MUJERES TRABAJADORAS!

¡POR LA LIBERACIÓN DE TODAS!

¡Ni olvido, ni perdón!

Otro 24 de marzo en el que recordamos a nuestras 30.000 compañeras y compañeros detenidos y desaparecidos con mucho dolor, acompañando a quienes dedicaron sus vidas a buscarlos y a bregar por justicia, como las grandes mujeres de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quiénes transformaron su dolor en una lucha histórica que emociona e inspira a cada militante.
En este día, pocas son las personas que hablan de la condena especial que obtenían las mujeres desaparecidas: la violación como método de tortura y adoctrinamiento, para disciplinar, desmoralizar y “corregir” a aquellas que cuestionaban su lugar en la familia y en la sociedad. La misma fue una herramienta fundamental para los varones de las fuerzas durante el proceso. De nuevo, vulneraban a través de la explotación sexual, a veces para hacerlas “cantar” y otras veces sin mayores justificaciones que las de herir aún más sus cuerpos y mentes, de forma repetida, dejándolas completamente ultrajadas y en las peores condiciones; también las lastimaban a partir de nuestras capacidades reproductivas de la forma más cruel y desalmada, realizando abortos en cautiverio, sometiendo física y psicológicamente a mujeres que estaban gestando, produciendo embarazos no deseados, ejerciendo el arrebatamiento de hijos e hijas que aparecerían muchos años después (si es que aparecían) sin siquiera haber podido recibir un abrazo de sus madres.
El sistema patriarcal siempre logra que suframos a partir de nuestros cuerpos y de nuestra realidad como mujeres, siempre logra deshumanizarnos.
Las recordamos, sabiendo que padecieron un infierno por luchar y que le daremos continuidad a la pelea por un mundo más justo. Las tenemos presentes hoy y siempre, porque nos enseñaron muchísimo, nos dejaron como herencia la pelea por transformar y queremos darle continuidad a esa batalla.
Cada hermana secuestrada, detenida y desaparecida ¡Presente!

Haciéndoles honor a esas luchadoras, debemos pensar en que, para las mujeres, los métodos dictatoriales son casi permanentes, sin importar el gobierno de turno, el régimen, el país, la cultura o el contexto. Nosotras no tenemos descanso, no caminamos con libertad, tenemos hasta toque de queda: hay horarios donde nos da terror caminar solas. Nos pegan, nos matan, nos explotan, nos torturan mediante la violación, nos obligan a parir, etc.
El terrorismo sexual al que somos sometidas día a día nos mantiene en cautiverio. A las mujeres nos siguen desapareciendo, como si nada, todos los días. Los varones proxenetas y puteros, los Estados de todo el mundo y las fuerzas armadas se encargan de que miles de mujeres sean arrancadas de sus vidas todos los días para ser esclavizadas sexualmente. Millones de compañeras son las que sufren las consecuencias del régimen eterno que representa para nosotras el sistema patriarcal y, en especial, las redes de trata y explotación sexual.

Cuando hablamos de memoria y de Nunca Más, hablamos de toda injusticia social que viene de la mano del terrorismo de Estado. Hoy, en un día que tanto marca y que tanto moviliza, en el día donde levantamos bien alto la memoria y la justicia social, donde no nos queremos olvidar de ninguna víctima, debemos recordar también el sufrimiento de miles de mujeres y sus familias, teniendo presentes a nuestras hermanas desaparecidas para ser prostituidas en las esquinas, en los prostíbulos, en la pornografía.
Pedimos por ellas, gritamos que las extrañamos y que las queremos de vuelta. Y, sobre todo, gritamos que no puede haber un Nunca Más mientras nos sigan desapareciendo, mientras nos sigan destruyendo, mientras no podamos ser libres.
Que se termine el terrorismo sexual al que estamos expuestas desde siempre. Para todas ellas, para todas nosotras, exigimos un verdadero Nunca Más.

Las invitamos a marchar, recordando a todas las mujeres desaparecidas de ayer y hoy. Las invitamos a movilizarse teniendo memoria, gritando y peleando para que sus nombres sigan bien vivos en cada pelea que llevemos adelante. Por eso, nuestra consigna será marchar con las imágenes de esas mujeres, por el recuerdo de esas luchadoras, por las que seguimos buscando y queremos de vuelta, para plantarnos con fuerza contra el Estado ginocida, contra el Estado proxeneta, contra el terrorismo sexual, contra aquellos que no nos dejan ser libres.

¡30.000 compañeras y compañeros, más presentes que nunca!
¡Justicia por Silvia Suppo, detenida y desaparecida durante la dictadura y asesinada en 2010 por los genocidas a los que enjuiciaba!
¡Aparición con vida de Johana Ramallo y de cada mujer desaparecida por las redes!
¡Nunca más es nunca más!
¡Juicio y castigo!
¡Ni olvido, ni perdón!

EMERGENCIA NACIONAL: NOS ESTÁN MATANDO.

En lo poco que va de este año, se registró un femicidio cada 30hs (sólo en números oficiales, sabemos que hay muchas víctimas de las que nada se sabe).

Las mujeres venimos luchando hace años para que se declare una emergencia nacional, “nos están matando” no es una frase repetitiva que venimos gritando porque sí, estamos cansadas de llorar a nuestras hermanas, estamos hartas de vivir con miedo, con bronca y tristeza por los daños que nos provocan los varones. No son casos aislados, entendemos en profundidad cada factor que genera ese final para nosotras, las redes de injusticias y complicidades que hacen que cada uno de ellos pueda decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Por eso, cuando matan a una, nos destruyen, nos llenan de impotencia y de miedo: sabemos que todas podemos ser la próxima. Estamos expuestas a que nos vulneren de las peores formas por el hecho de ser mujeres.
El femicidio es un crimen de odio originado por un sistema que moldea violentos y legitimado por los estados que, bajo este sistema patriarcal y capitalista, no se hacen cargo de nuestras vidas, abandonándonos, exponiéndonos, dejándonos sin ningún tipo de protección y, de esa forma, garantizando que suframos las peores consecuencias. Mientras, la justicia patriarcal tampoco hace nada por nosotras, sigue legitimando que nos asesinen cuando dejan impunes a los femicidas, violadores, proxenetas y violentos o les dan una condena casi ridícula.
Las organizaciones como Ni Una Menos, entre otras, no dieron una respuesta inmediata ante el acrecentado número de muertas, no se llamó desde ninguna organización “cabecera” del movimiento para luchar por las pérdidas que venimos padeciendo. Es por ello que, a partir de un grupo de WhatsApp y a través de las redes sociales, las mujeres independientes comenzaron a auto-convocarse para poder gestar una pelea que haga frente a esta matanza, denunciando a los culpables y a quiénes garantizan su impunidad, exigiendo justicia y luchando por protección para todas nosotras.

Desde RadAr, creemos que las mujeres debemos empezar a tomar las calles, llevar nuestra lucha a la acción inmediata y concreta, sin esperar que aquellas que quieren burocratizar el movimiento feminista nos digan cuándo y cómo pelear. Todas debemos encontrarnos unificadas y organizadas ante situaciones como las que estamos atravesando hoy.

Como feministas, tenemos la obligación de pelear por aquellas a las que acallaron, por eso apoyamos la convocatoria independiente y las invitamos a todas a participar. En la primer asamblea del 22 de enero, se decidió concentrar todos los martes hasta el 8 de marzo en Plaza de Mayo a las 17:00 hs para marchar a Congreso. En dichas concentraciones, también se discutirán y decidirán los métodos y las acciones que juntas llevaremos adelante para hacernos escuchar.
Nuestra organización llama a todas las mujeres a participar de estas concentraciones auto-convocadas, todos los martes hasta el 8M, para garantizar una lucha que le haga frente al sistema patriarcal y a la impunidad de los varones.
Nuestra fuerza tiene que desbordar en cada espacio, tenemos que encontrarnos dando una pelea profunda contra cada institución patriarcal y sus actores, sin opresores ni partidos u organizaciones que contengan lógicas patriarcales en nuestras filas: sólo mujeres por y para mujeres.
¡Vamos todas a las calles para organizarnos por todas aquellas que ya no pueden pelear!
“Las extrañamos y las queremos de vuelta”