La lucha de las manteras desalojadas de Plaza San Martín.

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Desde el 7 de junio, la plaza platense en la que todos los días de semana se realiza la feria americana amaneció con un operativo de hasta 600 policías que prohibieron el acceso a las manteras a su lugar de trabajo. Las manteras son mujeres en situación de calle, mujeres con hijos, gente jubilada que no le alcanza para la medicación, gente recibida que no consigue laburo. El desalojo no es más que una política del gobierno de Julio Garro quien viene aplicando a nivel municipal el ajuste neoliberal y patriarcal. Las intenciones serían, por sobre toda necesidad de las trabajadoras, mandarlas a un predio privado en 134 y 80, totalmente alejado del centro de la ciudad, donde tienen que pagar un monotributo que no está a su alcance para poder vender y llevar un plato de comida a sus casas. Les dicen que los primeros seis meses no les van a cobrar pero no les dan nada por escrito. El viernes 14 convocaron a una protesta y hablamos con tres de ellas, organizadas en la Asociación Civil Manteras Plaza San Martín, quienes nos cuentan de su situación y las medidas de lucha que están pensando y llevando a cabo.

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Manteras frente al desalajo por el aparato represivo del Estado.

Nos acercamos a Elisa, de 37 años, con cinco hijas y dos nietas a cargo. Empezó a trabajar como mantera porque con su trabajo de empleada doméstica, el cual tiene hace bastante, no le alcanza. “Tenía otros trabajos iguales, pero con la situación económica la gente también va prescindiendo de esto, de tener una empleada doméstica.” Tiene una hija en la facultad, y no quiere que el día de mañana esté en una plaza como están ellas. “Quiero que tengan un mejor porvenir, por eso estudian”, cuenta.
“No nos dejan trabajar. No pedimos mercadería, nada, solo queremos trabajar dignamente. Aunque sea en una plaza, al trabajar uno es digno, sino te están pisoteando tus derechos: llevar cada una el pan a su casa, un plato de comida. Hay compañeras que no tienen para comer hoy. Hay algunas que no vienen porque no tienen ni para la sube. Yo creo que nos tendrían que escuchar y respetar nuestro trabajo. No estamos robando, solo trabajando.”

-¿Qué medidas de lucha contra este desalojo se plantea desde las manteras?
-Queremos hacer todo pacíficamente. Todas las personas que nos quieran apoyar son bien recibidas. Tenemos una comisión que nos coordina, ellas ponen la cara por todas nosotras. Son todas mujeres. Por eso reprimir acá no sería lo justo: somos mujeres trabajando, no delincuentes.

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Trabajadoras resistiendo en 7 y 51.

Conversamos con una de las coordinadoras, Gladys, de 28 años y con dos hijos:

-Este es mi laburo, en la plaza. Si bien tengo mi esposo que me ayuda trabajando en la construcción, con la situación del país no alcanza. Este es nuestro laburo, hoy lo estamos tratando de defender y viendo la manera de llevar adelante lo que era la feria, que no solo es un sustento para mi sino para todas las chicas que están acá. Hay muchas mujeres en situación de calle, muchas que están solas con sus chicos, con criaturas. Hay hombres que también están con sus hijos, hay gente jubilada que no les alcanza para la medicación, hay gente recibida que no consigue laburo, y así. Yo también estudio y con esto me sustento la facultad, el profesorado de matemática.
El desalojo de la feria partió al medio a más de uno porque es un gran sustento. Yo no tengo otros ingresos, aunque hay algunas chicas que trabajan en casa de familia.

-¿Y qué medidas de lucha están pensando como organización de manteras?
-En un principio manifestarnos siempre de manera pacífica, nunca llegamos ni al choque con la policía ni a cortar calles. La mayoría están con sus criaturas o son gente grande. Nunca elegimos eso, estamos en contra. Ahora estamos viendo si conseguimos un lugar dentro de lo que es el casco urbano para laburar acá en el centro. La gente recorre varios lugares y acá es el epicentro de todo, pasan todos los micros, está bueno. Nos gustaría encontrar una sede, si alguien quiere prestarnos, estamos dispuestas a colaborar con lo que sea, como para poder laburar todas juntas. Estamos averiguando así que veremos a que llegamos. Nos ofrecieron un predio para trasladarnos, 134 y 80, un predio privado. No queremos ir porque no es municipal, la gente de ahí esta pidiendo fortuna para que paguemos y no vamos a poder. Primero nos dijeron que por seis meses no nos cobraban, pero ahora no se sabe, nos dijeron que vayamos y que íbamos viendo. Eso durará dos semanas y después nos pegan una patada, es así.

-Dijiste que representaban a las mujeres, ¿cómo sería eso?
-Nosotras en un principio éramos muy poquitas, éramos 20 y luego fue creciendo. De 20 pasó a 60 en 2015 y de 60 se pasó a 300. Fue creciendo exponencialmente y llego un momento que fue un desastre, entonces entre 10 chicas empezamos a buscar la manera de ordenar y organizarnos. Nos distribuimos los sectores: vos coordinas acá, te fijás que la gente sea ordenada, que la plaza quede limpia, que no se peleen, que se venda solo usado porque si venden cosas nuevas eso es competencia para los negocios y no nos sirve, fue más que nada eso. Hicimos una asociación civil que está legalizada, somos Asociación Civil Manteras Plaza San Martín.

-¿Respecto a las mujeres en situación de calle?
-Las tratamos de ubicar, de ver que tengan un lugar para ir a comer, buscarles otras alternativas además de la plaza. La gente colabora, se acerca, y bueno tratamos de ayudarlos como podamos, porque lo que era el sustento de la plaza se quedaron sin nada.

-¿Ves una conexión entre esas mujeres en situación de calle y las mujeres que están en situación de prostitución en 1 y 63, por ejemplo?
-Yo creo que una cosa lleva a la otra, si acá éramos 30 y ahora somos 600 es porque algo está pasando claramente y no hay un control ni interés por mejorar todo esto. Sin ir más lejos nos quieren llevar a un lugar privado donde solo se lleva plata al bolsillo una sola persona. Si al menos pagáramos impuestos, eso vuelve al pueblo y crece la economía, pero no, es más fácil llevarte a un lugar privado. De crecer no vamos a crecer nunca si se sigue pensando de esa manera.

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Por último entrevistamos a María José:

-Me llamo María José, soy mantera de Plaza San Martín, tengo 44 años. Nosotras hace meses estamos en la plaza pero por decisión del intendente nos quieren mandar a un predio en el cual tenemos que pagar un monotributo social que no está a la altura de muchas manteras, porque lo que vendemos es ropa usada simplemente, lo que pedimos estando acá es que nos devuelvan el espacio. Queremos trabajar, y por la privatización de ese lugar prometió que nos iba a dejar seis meses en el cual no nos dio nada por escrito, estamos en duda, corremos el riesgo de estar quizás un mes y después que nos larguen de vuelta a no poder vender en ningún lado, como con el predio de 66 y 153.

¿Cuándo empezó a trabajar como mantera, tenía algún trabajo y la despidieron?

-Yo hace casi un año, pero hay manteras que hace mucho más que están, hay madres que son gente grande y se quedaron sin empleo… yo quizás hago alguna changa de empleada doméstica pero simplemente eso, que inclusive hoy por hoy cada vez te quieren pagar menos, como está el país en realidad pero esto, mal que mal, a muchas mamás les ayuda para llevar el sachet de leche al chico.

-¿Qué salida ve respecto al desalojo? Salida individual no la hay…

-Personalmente, creo que somos muchas, vemos que ninguna.

-¿Qué medidas de lucha se están pensando para poder volver a trabajar en la plaza?

-Momentáneamente lo hacemos al nivel de protesta pacífica, estando acá y dando a entender que este es nuestro espacio, porque si bien los comerciantes quizá se quejen porque ellos pagan algún monotributo, que está correcto, nosotras no queremos robarles el espacio a ellos, nosotras no pagamos el monotributo primero porque no está a nuestro alcance y segundo porque no vendemos nada nuevo, esta es ropa que nos dan, ropa que dejan los hijos de las mamás, no es algo que nosotras invertimos y después venimos acá a revender. Porque la rebuscamos de una manera como para poder tener un mínimo sustento y por lo menos un plato de comida cada día porque pasa por ahí. Ni siquiera -cuando nos instalamos en la plaza- la comisión que tenemos cobró un peso, es más hizo un lugar lindo porque manteníamos la limpieza de la plaza, porque la gente que estaba cumplía un horario y lo respetaba, como le habíamos dicho a la misma cooperativa del intendente y a todos los que nos… porque en un pasado también intentaron desalojarnos y llegaron a ese acuerdo hasta que se abría ese supuesto predio que como ya se abrió nosotras tenemos que desaparecer de acá, que aparte es un lugar alejado que no a muchos les es fácil llegar. De la boca para afuera hablan todos, en el hecho no hacen nada. Lo único que queremos es recuperar el espacio verde para poder que gente, quizás uno la tironee más que otro, pero sé que hay gente muy necesitada que lo hace y que debe vender su propia ropa para poder darle un plato de comida a sus hijos.

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María José.

Desde RadAr damos todo nuestro apoyo a la lucha de las manteras contra el desalojo y la situación económica que están sufriendo. Entendemos que el ajuste aumenta la feminización de la pobreza, no ya despidiéndolas de trabajos precarizados sino también reprimiéndolas cuando buscan el último recurso que tienen para subsistir, dejándolas en situación de calle y en la hambruna. El Estado más que puestos laborales, a las mujeres nos busca la vulnerabilidad extrema para reclutarnos para la explotación sexual, como hicieron con Johana Ramallo por quien exigimos justicia y el encarcelamiento inmediato de todos los proxenetas y cómplices.

Junto a las manteras también desalojadas de un predio en 66 y 153 están pensando organizar una movilización. Adherimos a toda medida de fuerza que tomen como colectivo, y llamamos a todas las organizaciones sociales a acompañarlas en su pelea.

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Eso que llaman amor, es trabajo no pago.

En la actualidad, las mujeres aún tenemos doble jornada laboral. Además de desempeñarnos profesionalmente en ámbitos de trabajo que discriminan nuestras aptitudes y que nos ofrecen salarios significativamente menores al que reciben los varones, nos vemos obligadas a llevar adelante -en la soledad de nuestros hogares y sin ningún tipo de reconocimiento- el trabajo doméstico. En el marco del sistema patriarcal y capitalista que históricamente ha asociado -y continúa asociando- el ámbito y las tareas “domésticas” (y, por ende, mal comprendidas como tareas “privadas” y “femeninas”) a nuestras capacidades reproductivas, la doble jornada laboral ha sido diseñada con un claro objetivo: el explotarnos y esclavizar nuestra mano de obra, haciéndonos trabajar gratuitamente y desestimando las tareas domésticas que realizamos al ni siquiera comprenderlas como un “trabajo”.

El rol de madre y esposa que somos obligadas a llevar a cabo determina un arrebato de nuestro tiempo para poder desarrollarnos en ámbitos profesionales y una falta de reconocimiento constante que es consecuencia directa del hecho de que se nos obliga sistemáticamente a realizar toda tarea de cuidado como si ello fuera nuestro “deber nato” en tanto mujeres y no una labor que se nos impone para que el patriarcado capitalista pueda seguir funcionando de la forma en que funciona. Así es que las mujeres terminamos siendo condenadas a ser reproductoras del sistema siendo, simultáneamente, esclavas de su servicio.

Cabe aclarar que partimos de la base de comprender que el concepto de “ama de casa” no sólo remite a las mujeres contratadas por sus empleadores para realizar servicios de limpieza en sus hogares; por el contrario, a nuestro entender, comprende a la completitud de mujeres, esposas, madres e hijas que somos quiénes nos hacemos cargo de las tareas domésticas en nuestras propias casas y, de este modo, somos forzadas a realizar dobles -o hasta triples- jornadas de trabajo en la cotidianeidad de nuestra vida diaria.

Por otro lado, consideramos que es evidente que nuestros derechos son y están condicionados por las situaciones socioeconómicas del contexto. Cuando las mujeres empleadas de casa -aún sin ser reconocidas como trabajadoras amparadas por la Ley de Contrato de Trabajo- recibieron un mínimo reconocimiento a su labor al otorgarles el derecho a percibir jubilaciones mediante la ley nacional de Moratoria sancionada en 1992 pero recién implementada en 2006, ello terminó siendo sólo una victoria provisoria para ellas puesto que, el pasado 14 de mayo y a pedido del Fondo Monetario Internacional, el gobierno ha decidido eliminar a partir del 1 de julio de 2019 este derecho quitando las jubilaciones y afectando, en consecuencia, a más de 4 millones de mujeres que ya habían logrado acceder al derecho a cobrar una jubilación y a todas aquellas que aún no habían logrado ser amparadas por el régimen previsional.

Este es solo un ejemplo más que muestra cómo en toda crisis, somos las mujeres las primeras que sufren recortes y abandonos del Estado en la medida en que los conflictos socioeconómicos nos impactan directamente dada la feminización de la pobreza. Sólo en este contexto se explica el desamparo actual al que se deja a las empleadas domésticas como consecuencia de la eliminación del régimen previsional de jubilaciones.

Erróneamente, luego de la incorporación de las mujeres al mercado laboral que tuvo lugar a partir de mediados del siglo XX, se suele creer superada la etapa del modelo de “familia tradicional” en el que las mujeres quedábamos resignadas al hogar mientras que los varones eran los únicos que podían salir al espacio “público” para convertirse, de este modo, en los únicos sustentos económicos posibles para sus familias. Pero la realidad es que, en la actualidad, no nos encontramos muy lejos de esa opresiva imposición de roles de género cuando observamos que, según estima el INDEC, las mujeres destinamos 6 horas promedio por día a tareas domésticas mientras que los varones destinan menos de la mitad. De esta manera se evidencia que, cuando se trata de derechos de las mujeres, hablamos siempre de una democracia restringida cuya mayor o menor “libertad” para nosotras termina dependiendo constantemente de las conveniencias de lOs poderosOs.

En este contexto, creemos evidente que hoy el derecho de las mujeres trabajadoras domésticas a recibir jubilaciones claramente no conviene a los poderosos que nos gobiernan: al no extenderse la prórroga de la ley nacional de Moratoria, las empleadas domésticas en edad de jubilarse no podrán obtener los años de aportes que generaron con tanto sacrificio y, por lo tanto, no podrán jubilarse.

Repudiamos con fuerza tal eliminación de la ley moratoria previsional y consideramos imperioso que nos levantemos contra esta injusticia monumental que afecta a miles y miles de mujeres que trabajaron toda su vida para no obtener ni el más mínimo reconocimiento al enfrentarse al abandono renovado de un Estado que responde a intereses patriarcales, capitalistas y neoliberales.

Debemos salir a las calles, dar la pelea en cada ámbito para no dejar pasar este ataque directo a lo conquistado, para no dejar pasar el abandono hacia miles de empleadas domésticas y para que se sepa que nosotras nos mantenemos en vigilia por cada mujer que sufre los peores atropellos que no dejan de condenarlas a una vida llena de dolor y sometimiento.

¡NO A LA ELIMINACIÓN DE LA LEY NACIONAL DE MORATORIA!

¡NO A LA QUITA DE DERECHOS PARA MUJERES TRABAJADORAS!

¡POR LA LIBERACIÓN DE TODAS!

¡Ni olvido, ni perdón!

Otro 24 de marzo en el que recordamos a nuestras 30.000 compañeras y compañeros detenidos y desaparecidos con mucho dolor, acompañando a quienes dedicaron sus vidas a buscarlos y a bregar por justicia, como las grandes mujeres de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quiénes transformaron su dolor en una lucha histórica que emociona e inspira a cada militante.
En este día, pocas son las personas que hablan de la condena especial que obtenían las mujeres desaparecidas: la violación como método de tortura y adoctrinamiento, para disciplinar, desmoralizar y “corregir” a aquellas que cuestionaban su lugar en la familia y en la sociedad. La misma fue una herramienta fundamental para los varones de las fuerzas durante el proceso. De nuevo, vulneraban a través de la explotación sexual, a veces para hacerlas “cantar” y otras veces sin mayores justificaciones que las de herir aún más sus cuerpos y mentes, de forma repetida, dejándolas completamente ultrajadas y en las peores condiciones; también las lastimaban a partir de nuestras capacidades reproductivas de la forma más cruel y desalmada, realizando abortos en cautiverio, sometiendo física y psicológicamente a mujeres que estaban gestando, produciendo embarazos no deseados, ejerciendo el arrebatamiento de hijos e hijas que aparecerían muchos años después (si es que aparecían) sin siquiera haber podido recibir un abrazo de sus madres.
El sistema patriarcal siempre logra que suframos a partir de nuestros cuerpos y de nuestra realidad como mujeres, siempre logra deshumanizarnos.
Las recordamos, sabiendo que padecieron un infierno por luchar y que le daremos continuidad a la pelea por un mundo más justo. Las tenemos presentes hoy y siempre, porque nos enseñaron muchísimo, nos dejaron como herencia la pelea por transformar y queremos darle continuidad a esa batalla.
Cada hermana secuestrada, detenida y desaparecida ¡Presente!

Haciéndoles honor a esas luchadoras, debemos pensar en que, para las mujeres, los métodos dictatoriales son casi permanentes, sin importar el gobierno de turno, el régimen, el país, la cultura o el contexto. Nosotras no tenemos descanso, no caminamos con libertad, tenemos hasta toque de queda: hay horarios donde nos da terror caminar solas. Nos pegan, nos matan, nos explotan, nos torturan mediante la violación, nos obligan a parir, etc.
El terrorismo sexual al que somos sometidas día a día nos mantiene en cautiverio. A las mujeres nos siguen desapareciendo, como si nada, todos los días. Los varones proxenetas y puteros, los Estados de todo el mundo y las fuerzas armadas se encargan de que miles de mujeres sean arrancadas de sus vidas todos los días para ser esclavizadas sexualmente. Millones de compañeras son las que sufren las consecuencias del régimen eterno que representa para nosotras el sistema patriarcal y, en especial, las redes de trata y explotación sexual.

Cuando hablamos de memoria y de Nunca Más, hablamos de toda injusticia social que viene de la mano del terrorismo de Estado. Hoy, en un día que tanto marca y que tanto moviliza, en el día donde levantamos bien alto la memoria y la justicia social, donde no nos queremos olvidar de ninguna víctima, debemos recordar también el sufrimiento de miles de mujeres y sus familias, teniendo presentes a nuestras hermanas desaparecidas para ser prostituidas en las esquinas, en los prostíbulos, en la pornografía.
Pedimos por ellas, gritamos que las extrañamos y que las queremos de vuelta. Y, sobre todo, gritamos que no puede haber un Nunca Más mientras nos sigan desapareciendo, mientras nos sigan destruyendo, mientras no podamos ser libres.
Que se termine el terrorismo sexual al que estamos expuestas desde siempre. Para todas ellas, para todas nosotras, exigimos un verdadero Nunca Más.

Las invitamos a marchar, recordando a todas las mujeres desaparecidas de ayer y hoy. Las invitamos a movilizarse teniendo memoria, gritando y peleando para que sus nombres sigan bien vivos en cada pelea que llevemos adelante. Por eso, nuestra consigna será marchar con las imágenes de esas mujeres, por el recuerdo de esas luchadoras, por las que seguimos buscando y queremos de vuelta, para plantarnos con fuerza contra el Estado ginocida, contra el Estado proxeneta, contra el terrorismo sexual, contra aquellos que no nos dejan ser libres.

¡30.000 compañeras y compañeros, más presentes que nunca!
¡Justicia por Silvia Suppo, detenida y desaparecida durante la dictadura y asesinada en 2010 por los genocidas a los que enjuiciaba!
¡Aparición con vida de Johana Ramallo y de cada mujer desaparecida por las redes!
¡Nunca más es nunca más!
¡Juicio y castigo!
¡Ni olvido, ni perdón!

EMERGENCIA NACIONAL: NOS ESTÁN MATANDO.

En lo poco que va de este año, se registró un femicidio cada 30hs (sólo en números oficiales, sabemos que hay muchas víctimas de las que nada se sabe).

Las mujeres venimos luchando hace años para que se declare una emergencia nacional, “nos están matando” no es una frase repetitiva que venimos gritando porque sí, estamos cansadas de llorar a nuestras hermanas, estamos hartas de vivir con miedo, con bronca y tristeza por los daños que nos provocan los varones. No son casos aislados, entendemos en profundidad cada factor que genera ese final para nosotras, las redes de injusticias y complicidades que hacen que cada uno de ellos pueda decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Por eso, cuando matan a una, nos destruyen, nos llenan de impotencia y de miedo: sabemos que todas podemos ser la próxima. Estamos expuestas a que nos vulneren de las peores formas por el hecho de ser mujeres.
El femicidio es un crimen de odio originado por un sistema que moldea violentos y legitimado por los estados que, bajo este sistema patriarcal y capitalista, no se hacen cargo de nuestras vidas, abandonándonos, exponiéndonos, dejándonos sin ningún tipo de protección y, de esa forma, garantizando que suframos las peores consecuencias. Mientras, la justicia patriarcal tampoco hace nada por nosotras, sigue legitimando que nos asesinen cuando dejan impunes a los femicidas, violadores, proxenetas y violentos o les dan una condena casi ridícula.
Las organizaciones como Ni Una Menos, entre otras, no dieron una respuesta inmediata ante el acrecentado número de muertas, no se llamó desde ninguna organización “cabecera” del movimiento para luchar por las pérdidas que venimos padeciendo. Es por ello que, a partir de un grupo de WhatsApp y a través de las redes sociales, las mujeres independientes comenzaron a auto-convocarse para poder gestar una pelea que haga frente a esta matanza, denunciando a los culpables y a quiénes garantizan su impunidad, exigiendo justicia y luchando por protección para todas nosotras.

Desde RadAr, creemos que las mujeres debemos empezar a tomar las calles, llevar nuestra lucha a la acción inmediata y concreta, sin esperar que aquellas que quieren burocratizar el movimiento feminista nos digan cuándo y cómo pelear. Todas debemos encontrarnos unificadas y organizadas ante situaciones como las que estamos atravesando hoy.

Como feministas, tenemos la obligación de pelear por aquellas a las que acallaron, por eso apoyamos la convocatoria independiente y las invitamos a todas a participar. En la primer asamblea del 22 de enero, se decidió concentrar todos los martes hasta el 8 de marzo en Plaza de Mayo a las 17:00 hs para marchar a Congreso. En dichas concentraciones, también se discutirán y decidirán los métodos y las acciones que juntas llevaremos adelante para hacernos escuchar.
Nuestra organización llama a todas las mujeres a participar de estas concentraciones auto-convocadas, todos los martes hasta el 8M, para garantizar una lucha que le haga frente al sistema patriarcal y a la impunidad de los varones.
Nuestra fuerza tiene que desbordar en cada espacio, tenemos que encontrarnos dando una pelea profunda contra cada institución patriarcal y sus actores, sin opresores ni partidos u organizaciones que contengan lógicas patriarcales en nuestras filas: sólo mujeres por y para mujeres.
¡Vamos todas a las calles para organizarnos por todas aquellas que ya no pueden pelear!
“Las extrañamos y las queremos de vuelta”

Día mundial para la prevención del abuso sexual en la infancia.

Las feministas radicales llamamos al resto del Movimiento a participar de las actividades que se realizarán hoy 19 y 20 de noviembre en el marco del día mundial para la prevención del abuso sexual en la infancia.

El Feminismo tiene que levantar la bandera de la lucha contra el ASI, puesto que este es uno de los pilares fundamentales que sostienen el patriarcado: el abuso sexual en la infancia es una de las formas más aberrantes de adoctrinamiento patriarcal y juega un rol crucial en la socialización femenina. No es casual que en nuestro país 1 de cada 5 niñas sea abusada sexualmente en su infancia (y esta cifra se desprende SOLO de los casos denunciados, en realidad sabemos que el número es mayor). Tampoco es casual que el 89% de los abusadores sean hombres, generalmente familiares de las víctimas (padres, abuelos, tíos, primos, etc).

El abuso sexual en la infancia es una forma de arrebatarnos nuestra sexualidad, de dejarnos en claro desde pequeñas que solo somos un objeto para el consumo masculino. Nos deja vulnerables y expuestas a futuros abusos, relaciones violentas y en muchos casos, a la prostitución.

Es por eso que desde el feminismo radical adherimos a esta convocatoria y nos comprometemos:

  • A acompañar a las madres protectoras que denuncian los abusos sexuales y a luchar contra esta justicia patriarcal que les da la espalda y las re-victimiza, utilizando la excusa del falso Síndrome de Alienación Parental para deslegitimar el testimonio de las/los niñas/os y re-vincularlos con sus abusadores.
  • A seguir exigiendo la implementación de la ESI para que las y los niñas/os puedan reconocer el abuso y comunicarlo.
  • A luchar contra la pornografía, ya que violenta a las mujeres y fomenta la cultura de la pedofilia.  

 

 

Escrito por: Marina Cardano, de Feministas Radicales de Mar del Plata.

https://www.facebook.com/RadfemMDQ/

 

Orgullo Lésbico.

En el marco de la Marcha del Orgullo 2018 las lesbianas feministas radicales de RADAR (Feministas Radicales de Argentina) lanzamos este comunicado desligándonos del movimiento GBTIQ+, en tanto que es un movimiento masculinista, neoliberal, reaccionario y lesbofóbico del que ninguna lesbiana debería formar parte.

Al igualar la homosexualidad masculina con la femenina se neutraliza e invisibiliza el carácter revolucionario del lesbianismo como la expresión más radical de la lucha de las mujeres por su emancipación. En un mundo falocentrista donde la misogonia es ley, donde se nos socializa para servir a los varones; amarnos y dedicar nuestra vida a otras mujeres es revolucionario. El lugar de las lesbianas es el feminismo radical.

Como feministas radicales nos contraponemos al transactivismo y teoría queer característicos del movimiento GBTIQ que infiltrados en el feminismo obstaculizan que se establezca de manera homogenea el imprescindible análisis de la raíz de la opresión de las mujeres (el género como institución opresiva impuesto a las mujeres en base a nuestra potencial capacidad reproductiva) intentando subjetivizar lo que es ser mujer. Nuestra realidad material y experiencias como mujeres y como lesbianas no están en disputa. Las mujeres tenemos vulva. Las lesbianas somos mujeres. A las lesbianas no nos gustan los penes.

Evidenciamos las presiones e intentos de coacción para que tengamos relaciones sexuales con trans-mujeres, y las acusaciones de transfobia cada vez que manifestamos nuestro rechazo.
Denunciamos la perspectiva trans que promueve hormonar y someter a cirugías a personas sanas por no encajar en los estereotipos de género; nuestros cuerpos están bien, no nacimos en un cuerpo equivocado. Ser lesbianas “masculinas” no nos vuelve trans-varones, esta lógica conservadora perpetúa la dinámica de las relaciones heterosexuales y el sistema sexo-género. Repudiamos el acoso a nuestras hermanas para que “salgan del closet trans”.
La inhibición de hormonas en niños/as es violencia infantil.

Rechazamos los irrespetuosos dichos acerca de que nuestras hermanas heterosexuales “son privilegiadas” por serlo, cuando esto solo representa una amenaza a su integridad al relacionarse íntimamente con varones, de la cual son víctimas también las bisexuales.

Respecto a las subconsignas del la MARCHA DEL ORGULLO 2018:

Lo personal es político. No es casualidad que en una cultura patriarcal y pedófila, en las relaciones BDSM estadísticamente sean en su gran mayoría las mujeres las golpeadas, humilladas y torturadas, o las que interpretan el papel de niñas.

La pornografía es prostitución filmada y enseña a los varones a violar y a las mujeres a erotizar la violencia que reciben. Además, la pornografía lésbica crea un morbo por parte de los varones hacia nuestras relaciones, sexualizándonos para su consumo.
LA PROSTITUCIÓN ES VIOLENCIA, NO TRABAJO. Amparo estatal para las víctimas de explotación sexual. Criminalización del putero y el proxeneta.
NO A LA REFORMA DE LA LEY DE TRATA PARA PONER LA FIGURA DE CONSENTIMIENTO.

El orgullo lésbico está en el feminismo radical. Las esperamos en esta lucha.