EMERGENCIA NACIONAL: NOS ESTÁN MATANDO.

En lo poco que va de este año, se registró un femicidio cada 30hs (sólo en números oficiales, sabemos que hay muchas víctimas de las que nada se sabe).

Las mujeres venimos luchando hace años para que se declare una emergencia nacional, “nos están matando” no es una frase repetitiva que venimos gritando porque sí, estamos cansadas de llorar a nuestras hermanas, estamos hartas de vivir con miedo, con bronca y tristeza por los daños que nos provocan los varones. No son casos aislados, entendemos en profundidad cada factor que genera ese final para nosotras, las redes de injusticias y complicidades que hacen que cada uno de ellos pueda decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Por eso, cuando matan a una, nos destruyen, nos llenan de impotencia y de miedo: sabemos que todas podemos ser la próxima. Estamos expuestas a que nos vulneren de las peores formas por el hecho de ser mujeres.
El femicidio es un crimen de odio originado por un sistema que moldea violentos y legitimado por los estados que, bajo este sistema patriarcal y capitalista, no se hacen cargo de nuestras vidas, abandonándonos, exponiéndonos, dejándonos sin ningún tipo de protección y, de esa forma, garantizando que suframos las peores consecuencias. Mientras, la justicia patriarcal tampoco hace nada por nosotras, sigue legitimando que nos asesinen cuando dejan impunes a los femicidas, violadores, proxenetas y violentos o les dan una condena casi ridícula.
Las organizaciones como Ni Una Menos, entre otras, no dieron una respuesta inmediata ante el acrecentado número de muertas, no se llamó desde ninguna organización “cabecera” del movimiento para luchar por las pérdidas que venimos padeciendo. Es por ello que, a partir de un grupo de WhatsApp y a través de las redes sociales, las mujeres independientes comenzaron a auto-convocarse para poder gestar una pelea que haga frente a esta matanza, denunciando a los culpables y a quiénes garantizan su impunidad, exigiendo justicia y luchando por protección para todas nosotras.

Desde RadAr, creemos que las mujeres debemos empezar a tomar las calles, llevar nuestra lucha a la acción inmediata y concreta, sin esperar que aquellas que quieren burocratizar el movimiento feminista nos digan cuándo y cómo pelear. Todas debemos encontrarnos unificadas y organizadas ante situaciones como las que estamos atravesando hoy.

Como feministas, tenemos la obligación de pelear por aquellas a las que acallaron, por eso apoyamos la convocatoria independiente y las invitamos a todas a participar. En la primer asamblea del 22 de enero, se decidió concentrar todos los martes hasta el 8 de marzo en Plaza de Mayo a las 17:00 hs para marchar a Congreso. En dichas concentraciones, también se discutirán y decidirán los métodos y las acciones que juntas llevaremos adelante para hacernos escuchar.
Nuestra organización llama a todas las mujeres a participar de estas concentraciones auto-convocadas, todos los martes hasta el 8M, para garantizar una lucha que le haga frente al sistema patriarcal y a la impunidad de los varones.
Nuestra fuerza tiene que desbordar en cada espacio, tenemos que encontrarnos dando una pelea profunda contra cada institución patriarcal y sus actores, sin opresores ni partidos u organizaciones que contengan lógicas patriarcales en nuestras filas: sólo mujeres por y para mujeres.
¡Vamos todas a las calles para organizarnos por todas aquellas que ya no pueden pelear!
“Las extrañamos y las queremos de vuelta”

Día mundial para la prevención del abuso sexual en la infancia.

Las feministas radicales llamamos al resto del Movimiento a participar de las actividades que se realizarán hoy 19 y 20 de noviembre en el marco del día mundial para la prevención del abuso sexual en la infancia.

El Feminismo tiene que levantar la bandera de la lucha contra el ASI, puesto que este es uno de los pilares fundamentales que sostienen el patriarcado: el abuso sexual en la infancia es una de las formas más aberrantes de adoctrinamiento patriarcal y juega un rol crucial en la socialización femenina. No es casual que en nuestro país 1 de cada 5 niñas sea abusada sexualmente en su infancia (y esta cifra se desprende SOLO de los casos denunciados, en realidad sabemos que el número es mayor). Tampoco es casual que el 89% de los abusadores sean hombres, generalmente familiares de las víctimas (padres, abuelos, tíos, primos, etc).

El abuso sexual en la infancia es una forma de arrebatarnos nuestra sexualidad, de dejarnos en claro desde pequeñas que solo somos un objeto para el consumo masculino. Nos deja vulnerables y expuestas a futuros abusos, relaciones violentas y en muchos casos, a la prostitución.

Es por eso que desde el feminismo radical adherimos a esta convocatoria y nos comprometemos:

  • A acompañar a las madres protectoras que denuncian los abusos sexuales y a luchar contra esta justicia patriarcal que les da la espalda y las re-victimiza, utilizando la excusa del falso Síndrome de Alienación Parental para deslegitimar el testimonio de las/los niñas/os y re-vincularlos con sus abusadores.
  • A seguir exigiendo la implementación de la ESI para que las y los niñas/os puedan reconocer el abuso y comunicarlo.
  • A luchar contra la pornografía, ya que violenta a las mujeres y fomenta la cultura de la pedofilia.  

 

 

Escrito por: Marina Cardano, de Feministas Radicales de Mar del Plata.

https://www.facebook.com/RadfemMDQ/

 

Orgullo Lésbico.

En el marco de la Marcha del Orgullo 2018 las lesbianas feministas radicales de RADAR (Feministas Radicales de Argentina) lanzamos este comunicado desligándonos del movimiento GBTIQ+, en tanto que es un movimiento masculinista, neoliberal, reaccionario y lesbofóbico del que ninguna lesbiana debería formar parte.

Al igualar la homosexualidad masculina con la femenina se neutraliza e invisibiliza el carácter revolucionario del lesbianismo como la expresión más radical de la lucha de las mujeres por su emancipación. En un mundo falocentrista donde la misogonia es ley, donde se nos socializa para servir a los varones; amarnos y dedicar nuestra vida a otras mujeres es revolucionario. El lugar de las lesbianas es el feminismo radical.

Como feministas radicales nos contraponemos al transactivismo y teoría queer característicos del movimiento GBTIQ que infiltrados en el feminismo obstaculizan que se establezca de manera homogenea el imprescindible análisis de la raíz de la opresión de las mujeres (el género como institución opresiva impuesto a las mujeres en base a nuestra potencial capacidad reproductiva) intentando subjetivizar lo que es ser mujer. Nuestra realidad material y experiencias como mujeres y como lesbianas no están en disputa. Las mujeres tenemos vulva. Las lesbianas somos mujeres. A las lesbianas no nos gustan los penes.

Evidenciamos las presiones e intentos de coacción para que tengamos relaciones sexuales con trans-mujeres, y las acusaciones de transfobia cada vez que manifestamos nuestro rechazo.
Denunciamos la perspectiva trans que promueve hormonar y someter a cirugías a personas sanas por no encajar en los estereotipos de género; nuestros cuerpos están bien, no nacimos en un cuerpo equivocado. Ser lesbianas “masculinas” no nos vuelve trans-varones, esta lógica conservadora perpetúa la dinámica de las relaciones heterosexuales y el sistema sexo-género. Repudiamos el acoso a nuestras hermanas para que “salgan del closet trans”.
La inhibición de hormonas en niños/as es violencia infantil.

Rechazamos los irrespetuosos dichos acerca de que nuestras hermanas heterosexuales “son privilegiadas” por serlo, cuando esto solo representa una amenaza a su integridad al relacionarse íntimamente con varones, de la cual son víctimas también las bisexuales.

Respecto a las subconsignas del la MARCHA DEL ORGULLO 2018:

Lo personal es político. No es casualidad que en una cultura patriarcal y pedófila, en las relaciones BDSM estadísticamente sean en su gran mayoría las mujeres las golpeadas, humilladas y torturadas, o las que interpretan el papel de niñas.

La pornografía es prostitución filmada y enseña a los varones a violar y a las mujeres a erotizar la violencia que reciben. Además, la pornografía lésbica crea un morbo por parte de los varones hacia nuestras relaciones, sexualizándonos para su consumo.
LA PROSTITUCIÓN ES VIOLENCIA, NO TRABAJO. Amparo estatal para las víctimas de explotación sexual. Criminalización del putero y el proxeneta.
NO A LA REFORMA DE LA LEY DE TRATA PARA PONER LA FIGURA DE CONSENTIMIENTO.

El orgullo lésbico está en el feminismo radical. Las esperamos en esta lucha.