Separación de las lesbianas del movimiento GBTTIQ+

Las mujeres lesbianas de RadAr (Feministas Radicales de Argentina) volvemos a repudiar al movimiento GBTTIQ por neoliberal y misogino, el cual teñido de un supuesto progresismo se relaciona con el lobby proxeneta de Ammar y con los grandes negocios de explotacion reproductiva hacia las mujeres pobres.
Como feministas radicales politizamos nuestra sexualidad, eso implica entender que no nos sentimos mujeres, somos mujeres porque el patriarcado nos hizo mujeres. Sabiendo esto, no podemos concebir la idea que existan lesbianas “no mujeres” (para más info, ver la nota https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/13/soy-lesbiana-no-mujer-por-que-algunas-lesbianas-no-se-consideran-mujeres/). Las mujeres lesbianas sufrimos opresion por ser mujeres y oponernos a la heterosexualidad obligatoria, el lesbianismo contiene un potencial politico revolucionario que no esta presente en el movimiento de Gays, Trans y Travestis. Las mujeres que nos relacionamos sexoafectivamente con otras mujeres siempre fuimos invisibilizadas, y actualmente la palabra lesbianismo se hace cada vez mas presente pero diferenciada de «mujeres», vemos que el queerismo afirma que «las lesbianas no son mujeres». Cabe destacar que el movimiento lesbico surgió dentro del feminismo, no dentro del movimiento gay, emergio por la emancipacion de las mujeres, no por la «liberacion sexual». Todo esto queda invisibilizado al hablar de «identidades lesbicas» y dentro de ellas hacer referencia a «lesbianas masculinas» «lesbianas no binaries» «lesbianas femeninas» apoyandose en estereotipos que el feminismo desde sus comienzos quiso romper. Las lesbianas, al ser mujeres, son sexualizadas y a lo largo de los años los varones las han cosificado y reducido a una fantasia para su consumo, como en la pornografia, otra institución patriarcal. Esta cosificacion es producto de nuestra opresion, por esto es que nuestra lucha es de las mujeres y no podemos reducir el ser lesbiana a lo mismo que plantea el movimiendo GBTTIQ+.
El lesbianismo se rige por el separatismo, es decir, no brindarle servicios ni sexuales ni emocionales a nuestros opresores; esto es lo que ataca la raiz y le molesta al opresor.
Declarar que «si ser mujer es producir y cuidar a los varones entonces, no soy mujer», es definir a las mujeres con un tinte claramente misogino y patriarcal. No podemos reproducir la idea que dejar de denominarnos mujeres nos despoja de la opresion mencionada anteriormente. Debemos entender la realidad material que conlleva ser mujer. Creemos que en este momento se hace necesario recordar lo dicho por Simone de Beauvoir: “el opresor no seria tan fuerte si no tuviera complices entre sus oprimidos”, haciendo referencia a como el opresor ha logrado meterse en la lucha de las mujeres disfradazo de la inclusion a todes. El verdadero orgullo lésbico va a estar siempre en el feminismo radical.

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Respecto a las subconsignas de la marcha del orgullo de 2019:

«El BDSM y las prácticas sexuales alternativas no son violencia. Basta de prejuicios.»

No es casualidad que en una cultura totalmente patriarcal y pedófila, en las relaciones de BDSM sean en su mayoría las mujeres las que son golpeadas, humilladas, torturadas o que interpretan el papel de niñas. Como feministas radicales nos contraponemos a las dinámicas de poder que camuflan la violencia de género y que reproducen los roles patriarcales en el ámbito sexual privado. Cuestionamos la posibilidad de un consentimiento real en el contexto en el que se dan ya que nos vemos inevitablemente influenciadas por nuestra socialización a la hora de tomar decisiones. La violencia ejercida durante el sexo también es violencia.

“Por los derechos sociales y laborales de lxs trabajadorxs sexuales.”
“Reforma de la ley de trata que criminaliza el trabajo sexual.”

Como mujeres lesbianas y feministas rechazamos las consignas proxenetas incluidas en la marcha del orgullo de Buenos Aires referentes a la modificación de la ley de trata y la exigencia de supuestos derechos laborales para quienes se encuentran en situación de prostitución. Ante esto, repetimos que la ley de trata no se toca: el intento de modificar la ley que salvaguarda a las victimas de explotación sexual para legalizar esa misma explotación es una clara movida neoliberal, misogina y antifeminista, que escudandose en el progreso busca legalizar nuestra violación y explotación sexual, en un acto del más burdo conservadurismo patriarcal. La prostitución no es trabajo, sino vulneración de derechos y la restitución de éstos, así como de la dignidad de las personas en prostitución se encuentran en el abolicionismo. Como lesbianas nos desligamos de este movimiento patriarcal que, defendiendo privilegios masculinos y el acceso impune de los hombres a nuestros cuerpos, termina avalando nuestra opresión y no cuestiona sino que cementa la heterosexualidad como regimen de control sobre nosotras.
Desde RadAr, rechazamos las consignas usadas en la marcha del orgullo del 2 de noviembre del 2019 y la invisibilizacion del origen de nuestra opresión. Las lesbianas somos mujeres, las lesbianas tenemos vulva y las lesbianas amamos a otras mujeres.

¡ABORTO LEGAL YA!
¡NO A LA MODIFICACIÓN DE LA LEY DE TRATA!
¡POLITICAS PÚBLICAS PARA MUJERES EN SITUACIÓN DE TRATA CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL Y MUJERES EN SITUACIÓN DE PROSTITUCIÓN!
¡RECHAZAMOS LA PRESENCIA DE AMMAR EN LAS ESCUELAS!
¡SEPARACIÓN DE LAS LESBIANAS DEL MOVIMIENTO GBTTIQ+!
¡HABLAR DE NUESTRA ANATOMIA NO ES TRANSFOBIA!

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